Fallas eléctricas y racionamiento en Venezuela: cómo se ha apagado el país en 2022

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El país experimentó 138.200 fallas eléctricas en nueve meses de 2022, de acuerdo con la ONG Comité de Afectados por Apagones.

El racionamiento sigue en el interior del país, como una medida que no resuelve la grave situación en la que se encuentra el SEN en Venezuela, a la que no se le vislumbra solución a corto plazo


 

Albany Andara Meza / Efecto Cocuyo (Venezuela) – 07/11/2022

Las puertas del pequeño negocio de Sara Fernández cerraron definitivamente el 15 de septiembre de 2022, en el municipio San Francisco de Maracaibo en el estado Zulia: adentro quedaron tres neveras quemadas por los apagones y un aire acondicionado inservible, además del único sustento de una familia de cinco personas.

«Nos cansamos de que se nos dañara la carne y los quesos por esos racionamientos que no se avisan, de tener que reponer los cables que hacían corto por los bajones de luz y de perder aparatos. Se nos dañó el aire acondicionado y después perdimos dos ventiladores. Cuando llegaba la luz no había Internet y tampoco punto. Al final, era más lo que gastábamos que lo que vendíamos», contó SaraEfecto Cocuyo.

El racionamiento eléctrico afecta al occidente de Venezuela y el problema se recrudece cada vez más. Zulianos afirman pasar hasta 15 horas a oscuras dentro de sus casas. Habitantes de Táchira y Mérida reportan situaciones similares sin que el Estado venezolano ofrezca respuesta o solución a corto o largo plazo. Carabobo y Miranda se suman a las entidades con graves problemas de energía.

El país experimentó 138.200 fallas eléctricas en nueve meses de 2022, de acuerdo con la ONG Comité de Afectados por Apagones. En el mes de septiembre hubo 27.569 en 23 estados. Expertos indican que la situación puede empeorar para el año próximo si las autoridades siguen volteando la mirada.

«El problema eléctrico en Venezuela es estructural. No es algo que se pueda resolver con medidas temporales y esporádicas. Es algo que se tiene que tratar incluso desde la legislación. Es esperable que el sistema se vaya deteriorando, por lo que las fallas van a seguir ocurriendo. Van a continuar los racionamientos», explicó a Efecto Cocuyo Juan Carlos Rodríguez, miembro del Colegio de Ingenieros y especialista en Energía de Respaldo.

Más de dos mil horas sin luz

De enero a septiembre hay 6.570 horas. Según Aixa López, presidente del Comité de Afectados por Apagones, estados como Zulia, Mérida, Táchira y Carabobo pasaron un estimado de 3.000 horas a oscuras en los primeros nueve meses de 2022.

«Y son horas aprovechables. Porque a veces no tienen luz desde las 6:00 a.m. y hasta las 2:00 p.m. Por ejemplo, en Carabobo, en los dos últimos meses eran hasta dos o tres días. Se iba la luz el viernes o el sábado y llegaba el día lunes y aún no tenían luz», expresó López.

Agregó que en Zulia, al occidente del país, personas abandonaron sus comunidades y se desplazaron a lo largo o fuera del estado, debido a las constantes fallas eléctricas que no les permitían estudiar o trabajar.

«El problema eléctrico sigue siendo una de las más grandes calamidades que perjudica al zuliano: 9 de cada 10 hogares manifestó que le ha afectado mucho esta situación en lo que respecta a su alimentación», denunció la Comisión de Derechos Humanos del estado Zulia en su informe anual presentado en agosto de este año.

La entidad lidera la lista de los sitios más perjudicados por las deficiencias del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) con 23.233 fallas de enero a septiembre. Le siguen Carabobo (13.324), Táchira (11.221), Mérida ( 9.995), Miranda ( 7.788), Guárico ( 6.389) y Trujillo (5.695).

Organizaciones no gubernamentales siguen sosteniendo que el acceso a la energía eléctrica forma parte de los derechos básicos de un ser humano y es insustituible. Si bien se ha recrudecido en la última década, la crisis del sistema eléctrico viene alertándose desde el 29 de abril de 2008, cuando medio país se apagó durante un promedio de cinco horas.

En ese entonces, medios venezolanos informaron que Carabobo, Zulia, Miranda, Distrito Capital, Vargas, Nueva Esparta, Aragua, Yaracuy, Lara, Mérida, Portuguesa y Apure se habían quedado sin servicio de electricidad. Once años después, un evento de mayor magnitud dejó a casi todo el territorio nacional en penumbras.

Un país a oscuras

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no ha vuelto a ser el mismo desde el apagón ocurrido en marzo de 2019 en toda Venezuela, debido a una falla en la central hidroeléctrica Simón Bolívar, ubicada al sur del país. Este fue catalogado como el más grave y de mayor duración de la historia contemporánea.

Luis González, profesor e investigador adscrito al Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos de la Universidad del Zulia (LUZ), escribió para la Revista Venezolana de Gerencia que el suceso demostró una enorme vulnerabilidad del SEN.

«Esto tuvo como consecuencia el desplome de la calidad de vida de la población. Además de pérdidas de reservas de alimentos refrigerados, llevó al cese de operaciones tanto de servicios básicos esenciales como de actividades económicas (…). A esto se ha de agregar las alteraciones de orden público en algunas regiones del país. El agregado de costos generados no ha sido posible –o no se ha querido- contabilizar» Luis J. González Oquendo.

Desde entonces, múltiples reportes aumentan cada día sobre le precario estado del servicio eléctrico. El ingeniero Rodríguez recordó que el SEN trabaja mayormente con la generación hidroeléctrica y el sistema de transmisión, que apenas transporta 12.000 megavatios (MW), cuando la demanda es de mínimo 25.000.

Hoy en día, la población venezolana es sumamente dependiente de la Hidroeléctrica del Guri, donde en 2021 solo funcionaban nueve de veinte turbinas, según declaraciones del exviceministro de Energía, Víctor Poleo, a EFE. Por ello, las ciudades que se encuentran más lejos del estado Bolívar son los primeros afectados por la crisis de energía. Estas son precisamente las del occidente.

«Como la actividad económica está tan debilitada, la demanda en el país es sobre todo residencial. En el caso de Los Andes, los estados Mérida, Táchira y Trujillo han sido muy afectados», señaló el ingeniero Juan Carlos Rodríguez.

Recordó que la capacidad termoeléctrica instalada en el país equivale al 52 % del sistema de generación eléctrica. No obstante, esta se encuentra prácticamente fuera de servicio, lo que deja a la nación sin la mitad de la electricidad que podría recibir. Por otro lado, aunque el Guri esté lleno, el sistema de transmisión de alta tensión no es capaz de sacar toda esa la energía porque no está diseñado para transportar tanta.

«En general, la ciudad que menos sufre es Caracas, que es como una burbuja eléctrica por varias razones: la principal es que el sistema de electricidad de la capital es muy robusto. Esas holguras operacionales no existen en Maracaibo, Valencia o Barquisimeto. La construcción de la red eléctrica es sólida y eso ha hecho que en el tiempo la ciudad siempre esté mejor que el interior. Además, Corpoelec le da prioridad», agregó Rodríguez.

Dinámicas rotas

La luz es indispensable e innegociable para las sociedades modernas. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce el papel fundamental que juega el acceso a la electricidad para el desarrollo de un país en pleno siglo XXI.

“El suministro de servicios energéticos, tales como iluminación, confort térmico, cocina, comunicaciones y movilidad, es fundamental tanto para el bien social como económico”, apunta en su página oficial.

La crisis eléctrica venezolana ha roto por completo las dinámicas de miles de familias en Venezuela y afecta directamente a procesos que son necesarios para que el país funcione: trabajos, estudios y ventas.

«Necesitamos que se asuman responsabilidades. El gobierno no puede seguir diciendo que el sistema eléctrico está sufriendo sabotaje cuando ya tenemos tres años en este dilema», expresó Aixa López.

Sin luz para comer

En 2019, 18.000 electrodomésticos se dañaron en dos meses por las fluctuaciones de energía, advirtió entonces el Comité de Afectado por los apagones. Las neveras quemadas o averiadas fueron de los objetos más reportados en el país.

Para 2022 el problema persiste. Un estudio del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (Ovsp) realizado en julio arrojó que 72,9 % de encuestados en 12 ciudades sufrió pérdidas o daños de electrodomésticos por el mal suministro eléctrico, durante el primer semestre del año.

“Nosotros perdimos más de 20 kilos de carne y pollo, que se perdieron en el negocio. Intentamos con una planta pero tuvimos un accidente y al final era más lo que gastábamos en reparar todo que lo que ganábamos con el negocio. Fue muy duro. Es muy duro para la gente que no tiene para comprarse una nevera”, dijo Sara FernándezEfecto Cocuyo.

En abril, la ONG Provea denunció la grave situación que se vive en el estado Táchira, en Los Andes, donde decenas de comunidades ven perjudicado su régimen alimenticio.

“(…) los habitantes que se ven imposibilitados para preparar alimentos con hornillas eléctricas, en un estado que también afronta grave escasez de gas”, apuntó la organización desde su página web.

Sin luz para estudiar

En julio de 2022 la ONG Cecodap (Centros Comunitarios de Aprendizaje) presentó su balance anual sobre la educación en Venezuela, titulado “Estudiar entre Ruinas”. De acuerdo con este registro, 59% de las escuelas encuestadas reportaron fallas en el servicio eléctrico; estas denunciaron que los cortes de luz se extendían incluso más de cuatro horas.

“Tal es el caso del estado Zulia, por ejemplo, en donde hay instituciones educativas que no tienen energía eléctrica en la mayoría de sus instalaciones desde hace años debido al hurto de cables. Durante la reportería de este trabajo se pudo conocer de esta situación en al menos diez planteles en dos de los 21 municipios del estado”, reza el informe.

La organización indicó que los racionamientos eléctricos o el daño en el cableado de las instituciones educativas se reportó en Aragua, Anzoátegui, Miranda (Valles del Tuy), Zulia, Falcón, Bolívar, Lara y Carabobo. Tres de estas entidades se encuentran en la cima de la lista del Comité de Afectados por los Apagones.

Defensores de derechos humanos siguen preocupados por el estado del sistema educativo venezolano, que literalmente ha tenido que trabajar en penumbras.

Sin luz para vivir

En Venezuela hay pacientes que mueren en hospitales oscuros. Las fallas en el suministro de energía de los centros de salud públicos representan un problema que se ha venido denunciando desde hace media década.

En junio, el informe semestral de la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH) de la ONG Médicos por la Salud arrojó que al menos 225 personas fallecieron en centros hospitalarios en Venezuela a causa de la falta de servicio de electricidad durante los primeros seis meses de 2022. 50,7 % de las instituciones hospitalarias reportó haber tenido fallas eléctricas y otro 13 % denunció que la planta eléctrica no funciona.

Vídeos de doctores realizando procedimientos con linternas se han viralizado en distintos momentos en redes sociales. Médicos y expertos advierten que el problema ya es estructural.

“Los pacientes deben acudir a servicios externos que generalmente son muy costosos para poder realizarse una tomografía o una resonancia magnética”, indica el boletín.

Las exigencias para que el Estado tome cartas en el tema de la crisis eléctrica se multiplican conforme pasan los días. Mientras tanto, el racionamiento sigue en el interior del país, como una medida que no resuelve la grave situación en la que se encuentra el SEN en Venezuela, a la que no se le vislumbra solución a corto plazo.

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