Los misiles de PDVSA

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Al igual que en 2012 nuestras refinerías no están debidamente aseguradas, dado que ninguna empresa aseguradora seria aceptaría tal informe.

En realidad el ataque contra PDVSA es constante, pero desde adentro mismo. Una empresa donde diariamente aparecen imágenes desastrosas de crímenes contra sus propias instalaciones y contra el medio ambiente


 

Einstein Millán Arcia / Aporrea.org (Venezuela) – 11/11/2020

A raíz de la explosión (no implosión) de la unidad de destilación al vacío de Amuay, N. Maduro reverberó la hipótesis destemplada de un misil(1) como responsable de dicha catástrofe, mientras por otro lado el ministro de petróleo indicaba que se trataba de un ataque terrorista para desestabilizar a la industria petrolera nacional.

Un ministro de petróleo que realmente desconoce la industria y que además ha sido fallido en todos su cargos anteriores, habla de desestabilizar como si acaso PDVSA está ó ha estado estabilizada alguna vez desde que cayó en sus manos y en las de Asdrúbal Chávez.

Ese mismo ministro de petróleo habla de «la conformación de un comité técnico de investigación para determinar desde donde ha sido lanzado el misil». Es decir; sin prueba dura alguna, sin rastros de misil, sin rastros de «drone» y sin señal conclusiva de impacto en la estructura de la torre, llegan a una conclusión y luego buscan como explicar dicha hipótesis.

Las sanciones ciertamente tienen y han tenido su peso; particularmente desde 2019, pero a lo interno las cosas tampoco han andado bien por la clara falta de talento y la ausencia de un plan de acción definido que aun hoy no existe. La única propuesta ha sido ceder cada vez mayor control hacia terceros; es desnacionalizarla.

PDVSA ha empeorado mucho con Quevedo, Asdrúbal y Tareck. No encuentran como justificar su rotundo fracaso. Desde febrero de 2020 unos 468.000 BPD de producción han desaparecido de nuestros oleoductos, mientras que unos 721.000 BPD en exportación han visto perder sus mercados. Aunado a ello, nuestras refinerías e infraestructura acusan una creciente destrucción.

Las sanciones son la excusa perfecta en la que hoy se cobijan los responsable de la mayor destrucción que hoy acusa nuestra industria, cuando en realidad sus indicadores han ido en descenso desde mucho antes de las mismas. Es como si se tratase de un plan macabro destinado a desvalorizarla para su pronto remate.

EL MISIL

El deber ser en una empresa seria y un gobierno responsable en caso de un accidente mayor, es contratar una auditoria-técnica-externa-calificada para contrastar lo interno, para establecer las causas del accidente y para determinar el nivel y grado de responsabilidades. No al revés, ni con alguno de los potenciales involucrados (trabajadores) en el siniestro como pretende el Aissami y Asdrúbal, ya que ello distorsionaría la esencia de la investigación, facilitando la manipulación de los hechos.

Aparte del insuficiente ingrediente técnico y de ingeniería forense necesario para llegar al fondo del asunto de dicho eventual comité de investigación, imagine usted el caso «fortuito» que uno de los empleados responsables o su familiar forme parte de dicho comité. Imagine usted un militar, un bombero o un agente policial afecto al gobierno sin la debida formación técnica, ni experticia requerida, buscando satisfacer a sus jefes. ¿Qué se podría esperar de dicho informe?

Por lo funesto de la decisión debemos concluir en consecuencia, que al igual que en 2012 nuestras refinerías no están debidamente aseguradas, dado que ninguna empresa aseguradora seria aceptaría tal informe.

Las señales reflejadas en fotos y videos no respaldan la tesis del misil sostenida por Maduro, Asdrúbal y Aissami. Más bien satisfacen la tesis de la impericia, de la mal praxis, la desinversión y la falta de mantenimiento. La verdad es que los «misiles» que han destruido y destruyen la industria petrolera, han estado y están en La Campiña y Miraflores.

El estilo ha cambiado un poco desde 2012, cuando Rafael Ramírez para ocultar su desastre durante el accidente utilizó la teoría de la conspiración y el sabotaje para explicar su irresponsable manejo(2), el descuido interno(3) y el abandono a que tenía sometido al Complejo Refinador Paraguaná.

Reconocemos nuestras limitaciones en materia de explosivos, más no en cuanto a la debida «exposición» a diversos tipos de accidentes dentro la industria petrolera a lo largo cuatro décadas. La diferencia entre un ataque externo (misil/drone) y una explosión interna por mala praxis e incompetencia, se refleja en la ausencia de impactos por compresión en la estructura, orificios de entrada, el ángulo de la apertura, los restos de metalurgia discrepante y rastros de elementos químicos incompatibles. Se refleja en la no «reverberancia» de dicho supuesto impacto y explosión en otros subprocesos conexos al sujeto del accidente, que naturalmente hubiesen podido originar una reacción en cadena. Particularmente en una instalación descuidada, llena de fugas y derrames por doquier.

A diferencia del siniestro de Khurais y Abqaiq en Saudi Aramco durante 2019 donde si se presentaron evidencias y pruebas duras, nada de ello se ha mostrado en la información, fotos, ni videos que han hasta ahora presentado sobre el caso de Amuay. Lo que si es evidente en los mismos es la señal irrebatible de estallido interno radial(4).

Inocentemente la periodista en cuestión (enlace anterior) indica además que la planta estaba de parada y que por haber estado en vacío, el accidente fue de menor magnitud (según le dicen los «trabajadores»). Aunque es poco probable que la unidad haya estado en vacía, si no más bien presurizada para evitar retorno y contra flujo de gases, si hubiese estado en vacío la catástrofe hubiese sido aún peor.

Cuando un misil o el efecto de la propagación de las ondas de presión proyectadas por la explosión viajan en el vacío, según el principio de conservación de masa, energía y «momentum», tanto el objeto (misil) como sus ondas expansivas (shock wave) se propagan con mayor velocidad, dado que enfrentan menor resistencia a su paso y por ende sus efectos son más devastadores. De hecho la velocidad de un pulso de presión en el vacío supera en un 34% aquella del aire (match 6.7 vs. match 5).

Pero desafortunadamente la historia de los misiles del MENPET y PDVSA no se detiene en Amuay. Apenas pocos días después de dicho accidente, Nicolás Maduro anuncia (sin mostrar pruebas) un «ataque según el terrorista» en la Petroquímica el Tablazo(5).

Pero si usted simpatiza con el gobierno y prefiere creer la tesis, que en efecto un misil fue el responsable de dicho accidente, pues usted debe también debe aceptar que el gobierno y los militares fueron incapaces de proteger, detectar y destruir al intruso. En consecuencia, esos que hablan de estar preparados para defender la patria, son los mismos que no pudieron proteger una simple instalación petrolera.

En realidad el ataque contra PDVSA es constante, pero desde adentro mismo. Una empresa donde diariamente aparecen imágenes desastrosas de crímenes contra sus propias instalaciones y contra el medio ambiente. Catástrofe que es ya tomada con naturalidad; como usual(6) en un gobierno y un país donde nadie actúa, donde lo que prevalece es la «prédica del engaño» y la «apología a la ineptitud».

Tal y como hemos sostenido reiteradamente desde abril de 2020, nuestras refinerías no lograran estabilizar producción alguna en el corto plazo. Las importaciones desde Irán tampoco llegarán al país bajo bases constantes, dadas sus propias limitaciones internas de producción-consumo. La producción petrolera y gasífera no retornará en el corto plazo a los niveles previos de más de 2 @ 3 MMBD y los frutos de los ingresos petroleros en consecuencia no los verá el país en el futuro inmediato. PDVSA ha sido destruida.

La única alternativa que le queda a Venezuela «por ahora», es apalancarse en las múltiples bondades que tiene, pero que no han sabido aprovechar, ni aprovecharán mientras PDVSA permanezca en manos incapaces. Nuestra industria seguirá empeorando mientras dentro de la directiva permanezcan agentes politiqueros, corruptos, incapaces y calentadores de sillas; así cuenten con todo el dinero del mundo. Así lo han demostrado desde 2008, cuando con un barril sobre $80 @ $100 y una producción sobre 3.2 MMBD iniciaron la destrucción de la que hoy somos testigos.


  • Notas:
    (1) https://elpitazo.net/politica/claves-el-ataque-con-misil-contra-la-refineria-amuay/
    (2) https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/ministro-venezolano-asegura-que-explosion-en-refineria-de-amuay-fue-sabotaje_0gK46ZAsuI7HLz9cxiNmn3/
    (3) https://www.aporrea.org/energia/a294708.html
    (4) https://twitter.com/einsteinmillan/status/1321998483952410625?s=11
    (5) https://www.noticiascol.com/2020/11/01/nicolas-maduro-denuncia-ataque-terrorista-a-planta-petroquimica-el-tablazo/
    (6) https://twitter.com/MedioSurVe/status/1323299537616855042
  • Einstein Millán Arcia
    Petróleo y Gas «Upstream» / Estudios de Especialización a nivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991 / Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990 / Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979. Ha publicado y presentado en diversas revistas y conferencias internacionales más de 12 trabajos especializados en materia de Petróleo y Gas. Ha escrito más de 250 artículos de opinión y sido citado en materia de petróleo y gas en: Soberania.org, aporrea.org, NoticiasVenezuela.org, Plattsblog, Oilpro.com, las armas de coronel, segurosybanca.com, noticiascandela.informe25.com, The Slush Pit (Oklahoma Oil & Gas News), Energy Economist, La Vanguardia, spglobal y Los Ángeles Times.

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