Armas rusas para apuntalar el narcotráfico en Venezuela

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Vista de un laboratorio clandestino para la producción de cocaína, ubicado en Maracaibo, Venezuela AFP.

Maduro ha comprado a Rusia material militar al tiempo que su país aumenta la producción y exportación de drogas a Europa y EE.UU. para evadir el bloqueo de fondos petroleros en Moscú


 

Ludmila Vinogradoff / ABC (España) – 23/05/2022

Asfixiado por la crisis, la recesión y las sanciones económicas, el régimen de Nicolás Maduro y la mafia militar del denominado Cartel de los Soles se han echado a los brazos del Gobierno de Vladímir Putin. Pero ese abrazo con el oso ruso, el invasor de Ucrania, le está saliendo caro, aunque por el momento le ha sacado las castañas del fuego. Los fondos petroleros venezolanos de la estatal PDVSA han quedado congelados, no en la fría Siberia sino en Moscú, porque han corrido la misma suerte del bloqueo financiero internacional con el que la Unión Europea y los Estados Unidos han sancionado a Putin por su guerra en Ucrania.

Y para que Caracas pueda recuperar esos fondos, si es que Moscú no los declara antes por perdidos, primero tendrían que levantarse las sanciones de ambos países, y al parecer el mandatario ruso no tiene intención de poner fin a la guerra sino prolongarla por un largo tiempo.

Y los demás que esperen.

Con el agua al cuello

Pero Maduro no puede esperar y la sequía financiera y petrolera le está llegando al cuello. El Gobierno chavista está arruinado y busca desesperado recursos fiscales legales e ilegales. Los primeros por la vía de la privatización de empresas públicas, subir los impuestos a las operaciones con divisas extranjeras y control de remesas de los emigrantes; y los segundos, con el contrabando de oro, coltán, minerales y el aumento de la recaudación del narcotráfico.

Para controlar el movimiento de los narcotraficantes y apuntalar la industria de narcóticos, Maduro ha comprado once radares rusos, tipo Pechora P-18, para complementar la plataforma de misiles de la Brigada de Defensa de Los Andes, para explorar el espacio aéreo colombiano. Son tan potentes que incluso pueden captar señales de aeronaves, drones, conversaciones telefónicas y hasta mensajería de WhatsApp. Noticias Caracol tuvo acceso a las primeras imágenes de los aparatos.

También ha adquirido radares chinos, DW-001, situados en Santa Bárbara de Barinas, donde nació Chávez, que no emiten radiación electromagnética, sino que espían los movimientos del espacio aéreo colombiano.

Brigadas militares

Según la colombiana Radio Caracol y el portal argentino Infobae, «los radares han sido adquiridos por convenios con China. Radares de todo tipo: de vigilancia, de inteligencia… Y los 11 radares rusos son los que acompañan las baterías antimisiles, pero también pueden hacer interceptación, búsqueda, inteligencia y vigilancia».

Los equipos rusos se encuentran operando en las brigadas militares de los estados Falcón, Zulia, Táchira, Apure, Barinas, Sucre y Caracas, controlando el tráfico de drogas. Cuando alguno de los grupos narcoguerrilleros se pone rebelde -como la disidencia de las FARC y el ELN– y no paga la comisión requerida por el régimen chavista, entonces les quita el apoyo y les destruye sus laboratorios, las pistas de aterrizaje clandestinas y decomisan los alijos de droga.

Según InSight Crime, una ONG dedicada a la investigación de las actividades criminales de América Latina, desde que Maduro llegó a la presidencia de Venezuela en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, «el tráfico de cocaína en el país ha experimentado cambios revolucionarios. Venezuela corre el riesgo de convertirse en el cuarto productor global de cocaína».

«Y el régimen de Maduro se ha posicionado como custodio del tráfico de drogas en el país, ejerciendo control sobre el acceso a los ingentes ingresos de la cocaína, no solo para los narcotraficantes, sino también para los políticos corruptos y la red de tráfico infiltrada en el Ejército, conocida como el Cartel de los Soles», añade en su último informe del 2 de mayo.

Destrucción de laboratorios

La Administración norteamericana calcula que se trafican en Venezuela unas 250 toneladas de cocaína anualmente, que representan entre el 10 y el 15% de la producción global estimada. Las rutas siguen siendo Centroamérica, el Caribe, Europa y Estados Unidos.

Hace seis meses el Ministerio del Interior venezolano emitió un boletín de prensa inusual donde anunciaba que el Ejército había destruido ocho laboratorios de cocaína e incautado casi media tonelada de este producto y cerca de 10 toneladas de pasta de coca. También erradicaron 32 hectáreas de cultivos de coca y destruyeron más de 300.000 plantas.

El Informe Mundial sobre Drogas 2020 de la Oficina de las Naciones contra la Droga y el Delito (ONUDD) coloca a Venezuela en el cuarto lugar a nivel mundial en incautaciones de drogas, así como en el desmantelamiento de laboratorios para procesar clorhidrato de cocaína.

El mismo general de brigada Alberto Matheus Meléndez, jefe de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), reconoce como un logro el que en 15 años hayan destruido 368 laboratorios, 536 pistas clandestinas y decomisado 40.115 toneladas de drogas.

La paradoja es que siendo una potencia petrolera venida a menos, Venezuela también compite en el cuarto lugar mundial como productor y procesador de cocaína bajo el ala protectora de Maduro.


  • Artículo publicado en ABC el día 15/05/2022

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