Calamitosa situación laboral de PDVSA y persecución de líderes sindicales

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La corrupción o en el proselitismo político, dos antivalores que hoy imperan y caracterizan a PDVSA (Foto: Federico Parra / AFP).

Es doloroso ser testigo de la destrucción de la industria petrolera que ha ocurrido en las últimas dos décadas de gestión inepta y corrupta, durante los regímenes de Chávez y Maduro. Pero tal vez la situación más crítica es la de los jubilados


 

Horacio Medina / La Gran Aldea (Venezuela) – 11/02/2021

Luego haber meditado sobre las diferentes aristas que existen para abordar el tema de Industria de los Hidrocarburos en Venezuela, sin dejar de reconocer en todas ellas su importancia; hemos considerado pertinente abordar uno de los más graves y críticos problemas: La situación que atraviesan los trabajadores petroleros, en todas sus categorías: trabajadores de nómina diaria; nómina mensual; profesionales y técnicos; administrativos, de gerencia y el personal jubilado. Es, por decir lo menos, algo alucinante, vergonzoso y reprochable.

Podríamos escribir un número incontable de páginas para soportar nuestra afirmación, pero consideramos que algunas referencias puntuales servirán para que podamos poner en contexto esta problemática que es ignorada y evadida por los culpables directos de esta situación; generada por una actitud irresponsable y negligente, acompañada por ineptitud y corrupción.

Pasamos a dar detalles del caso

En 1999, el contrato colectivo de PDVSA indicaba:

  • El salario mínimo para la nómina diaria (obreros) era de 232 mil 500 bolívares que, a la tasa de cambio del momento, significaba un salario básico de 465 dólares mensuales. En caso de incluir otros elementos como bono de trabajo nocturno, horas extras, tiempo de viaje, etc., el salario básico podría ser equivalente a unos 650 dólares mensuales y que, con otros beneficios, sumaba alrededor de 1.000,00 dólares.
  • Todos los trabajadores tenían acceso a la Caja de Ahorros y al Plan de Jubilación con aportes propios y de la empresa.
  • Los trabajadores en las áreas de operación tenían el derecho al Comisariato, donde mensualmente tenían acceso a 125 productos de la cesta básica.
  • Todos los trabajares tenían acceso al plan de vivienda, a planes de contingencia médica en áreas de operaciones de hasta 1 millón de dólares y además un seguro de HCM. Así mismo, en las áreas con mayor número de trabajadores, se disponía de clínicas y hospitales, escuelas, áreas deportivas y clubes para el disfrute familiar.
  • Los trabajadores en áreas operacionales, eran dotados de zapatos y cascos de seguridad de obligatorio uso y, ateniéndose para ello, al cumplimiento estricto de las normas y protocolos de Seguridad Industrial. En la PDVSA de hoy día nada de esto existe. No hay Comisariato ni compensación; no hay escuelas ni plan de vivienda, no hay seguros de vida o HCM (Sicoprosa es una caricatura); no hay estabilidad laboral y las áreas operacionales están abandonadas. No hay respeto hacia el trabajador, no existe la evaluación y reconocimiento al trabajo, tampoco se cumplen las normas y protocolos de seguridad, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores y de zonas urbanas adyacentes.
  • Los sueldos y salarios de hoy día, son, por usar una expresión, de hambre y miseria. Basta con ver esta muestra del Tabulador a noviembre 2020:

    – Nómina diaria desde Bs. 1.335.600 (1,02 dólares) hasta Bs. 2.408.400 (1,85 dólares).
    – Nómina mensual desde Bs. 1.354.500 (1,04 dólares) hasta Bs. 2.978.500 (2,30 dólares).
    – Nómina No contractual (profesional/gerencial) grupo 21, Bs. 5.269.000 (4,05 dólares); grupo 30, Bs. 8.728.000 (6,70 dólares); grupo 40, Bs. 11.341.000 (8,70 dólares).Sin duda, un verdadero desastre que ha impulsado a miles de trabajadores honestos, sencillamente, a desertar de sus puestos de trabajo, sin renunciar, por temor a represalias y persecuciones. Abandonan las edificaciones que, en muchos casos, están desoladas. El éxodo masivo de profesionales de rango alto y medio, operadores y técnicos, genera un vacío difícil de llenar con personal especializado y de experiencia.

    Además, aquellos trabajadores y líderes sindicales que se han atrevido a denunciar esta situación precaria y las calamitosas realidades operacionales de PDVSA, son perseguidos, sus casas allanadas, reprimidos, encarcelados sin juicios previos; otros se han marchado al exilio o se encuentran en situación de clandestinidad. Sirvan de ejemplo los casos de Guillermo Zárraga, Eudis Girot e Iván Freites. Los trabajadores capaces y honestos que todavía permanecen, se encuentran acorralados y buscan su salida. Por esto, estamos persuadidos que solo terminarán laborando en PDVSA aquellos que encuentran su oportunidad en el espacio de la corrupción o en el proselitismo político, dos antivalores que hoy imperan y caracterizan a PDVSA.

Durante la llamada PDVSA “roja-rojita” se vendieron las inversiones del Fondo de Jubilación para adquirir Bonos PDVSA (Foto: Juan Barreto / AFP).
  • El otro aspecto importante que debemos mencionar, es la deplorable y dolorosa posición en la que se encuentran los jubilados de PDVSA y sus Filiales, como consecuencia de las acciones incompetentes y de los inequívocos indicios de hechos de corrupción, de la administración de PDVSA, en los últimos 18 años.

    Es necesario mencionar que PDVSA constituyó la Asociación Civil Administradora de Fondos de Pensiones de Jubilados de PDVSA y sus Filiales (APJ-PDV) para invertir los haberes de los jubilados (salarios, prestaciones sociales relacionados con el plan de jubilación) y mantener el poder adquisitivo de las pensiones. Esa Asociación es administrada, en la práctica, por PDVSA, ya que esta debe aprobar la designación de su Junta Administradora y políticas de inversión. Durante la llamada PDVSA “roja-rojita” se vendieron las inversiones en el exterior para adquirir Bonos PDVSA, posteriormente renegociados y reemplazados por pagarés. PDVSA no paga los intereses debidos a APJ-PDV y por esa deuda ha mantenido a los jubilados en la pobreza con pensiones igual al salario mínimo. Conforme a una auditoría de la firma KPMG (31/12/2015), PDVSA adeuda a APJ-PDV la suma de 2 mil 347 millones de dólares en pagarés al 9,5%, estimándose que al cierre 2020 la deuda asciende a 3 mil 500 millones de dólares, eso sin incluir otros haberes a nivel nacional.

    Por otro lado, señalamos que los estatutos de APJ-PDV fueron modificados, inconstitucionalmente, en 2014, para atribuirle propiedad a PDVSA de haberes pertenecientes a los jubilados. Y para que aquellos que gustan olvidar, recordemos, solo como muestra, el caso de Francisco Illarramendi (2009-2010) acusado en Estados Unidos por el desfalco de 540 millones de dólares al Fondo de Jubilación de PDVSA.

Es doloroso ser testigo de la destrucción de la industria petrolera que ha ocurrido en las últimas dos décadas de gestión inepta y corrupta, durante los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Pero más allá de la debacle como empresa, está la situación de los hombres y mujeres que dedicaron su vida a construir la PDVSA que conocimos y que era orgullo de la nación. A ellos y a aquellos que, han desertado y también a quienes, dentro de la PDVSA actual, han mantenido sus principios y valores de honestidad, está dirigido, no solamente esta denuncia, sino un mensaje de aliento y esperanza.

Estos tiempos de destrucción y desesperanza pasarán. Sin embargo, esto solo será posible cuando se produzca un cambio en la dirección política que Venezuela exige y que todos nosotros estamos obligados, como ciudadanos, a impulsar.


  • Presidente de la junta administradora ad hoc de PDVSA
  • Artículo publicado en La Gran Aldea el día 08/02/2021

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