Escasez de gasolina atormenta nuevamente a los venezolanos

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Este año se han registrado en varias oportunidades largas filas en gasolineras de varias ciudades del país. (Foto de archivo). Foto: Foto: EFE.

Estatal petrolera estaría implementando un plan de racionamiento. Las colas kilométricas han vuelto


 

Andreína Itriago / El Tiempo (Colombia) – 10/08/2020

La escasez de gasolina vuelve a atormentar a los venezolanos. El problema, que venía manifestándose con fuerza, desde hace algunas semanas, en el interior del país, finalmente se hizo evidente en la capital.

Nada que no hubiera sido previsto por expertos, quienes en los últimos dos meses insistieron a los ciudadanos en que debían mantener los tanques de sus vehículos llenos.

Distintas fuentes conocedoras de la situación han dicho a la prensa local e internacional que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) está reforzando su plan de racionamiento del combustible, ante la disminución de sus inventarios.

Para mediados de julio, la agencia especializada Argus Media plasmó en un reporte que las reservas de gasolina, en la refinería de Cardón –una de las tres que ha estado funcionando intermitentemente–, eran de apenas 15.140 barriles de 91 octanos y 1.890 barriles de 95 octanos.

Lo del racionamiento –que no se ha anunciado de manera oficial– lo confirmó, a este diario, personal presente en algunas estaciones de servicio que aún permanecen abiertas en Caracas.

“Nos quedamos sin gasolina el miércoles. Hoy (sábado) fue que nos llegó una nueva gandola (tractomula) y vino con menos de la mitad de la carga”, dijo a EL TIEMPO, desde una concurrida estación de servicio del municipio Libertador, un bombero que prefirió resguardar su identidad.

Desde la jurisdicción de Baruta, el gerente de otra de las bombas que permanecen abiertas agregó el viernes: “No se ha agotado, del todo, la gasolina, pero no la están despachando como antes”.

Como a mediados de marzo, las filas kilométricas volvieron a aparecer en estas y las otras estaciones de servicio que siguen recibiendo el combustible. Otras, en cambio, volvieron a colocar cabuyas en sus entradas y salidas para informar a los conductores que no estaban recibiendo gasolina.

Las filas para llenar los carros de gasolina cada vez son más comunes en Venezuela. En junio se vivió una gran escasez. (Foto de archivo). Foto: Efe.

Nadie lo duda. “El lío de la gasolina va a volver”, dijo a este diario uno de los efectivos militares que, desde hace poco más de dos meses, resguardan las estaciones de servicio para velar por el cumplimiento del modelo de venta de gasolina subsidiada y “premium”, que comenzó a implementarse poco después de la llegada de cinco buques iraníes cargados con 1,5 millones de barriles de combustible, a finales de mayo.

“Como lo hemos advertido desde la Asamblea Nacional, la estafa de la gasolina iraní duró poco. Es un guiso más con militares y enchufados para embolsillarse miles de millones de dólares de los venezolanos que hoy vuelven a estar sin gasolina”, trinó el viernes el diputado opositor Carlos Valero.

Con la producción nacional prácticamente paralizada, tras la que expertos tildan de destrucción de la industria petrolera por el chavismo, solo un nuevo envío podría paliar la crisis. Pero el gobierno de los Estados Unidos, que ha intensificado sus sanciones para cercar al régimen venezolano, se mantiene vigilante.

A principios del pasado mes de julio, incautó un segundo envío de 1,1 millones de barriles de gasolina iraní, que venían distribuidos en cuatro tanqueros.

Venezuela –con una de las mayores reservas de petróleo del mundo– podría volver, así, a la situación que vivió en esos primeros meses de cuarentena por la covid-19, en los que la aguda escasez llevó a la creación de un mercado negro de gasolina –presuntamente manejado por militares– en el que el litro de combustible llegó a cotizarse, en algunas zonas alejadas, hasta en 7 dólares.

De allí que pese al considerable aumento del precio del combustible, incluso con subsidio, los venezolanos abarrotaran las estaciones de servicio durante la primera semana de junio, cuando comenzó a despacharse la gasolina iraní.

Paulatinamente, en Caracas, esas largas filas comenzaron a desaparecer, hasta el punto de que por casi dos meses, las estaciones de servicio en las que se despachaba el combustible a precio internacional –50 centavos de dólar el litro– se mantuvieron vacías o con pocos carros. Mientras que en las bombas que ofrecían la gasolina a precio subsidiado –que permite llenar el tanque de un carro pequeño con el equivalente a menos de un dólar– se mantuvieron filas relativamente cortas.

Pero todos sabían que esa gasolina era finita, y que este momento llegaría.


  • ANDREÍNA ITRIAGO / Corresponsal de EL TIEMPO / CARACAS 

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