Por la borda: PDVSA malversa $3700 millones de dólares con flota marítima

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El plan para duplicar las embarcaciones propias de la estatal chavista registra pérdidas equivalentes a la mitad de las reservas internacionales de Venezuela. (Diseño PanAm Post).

Una auditoría a documentos de la corporación revelan los actos ilícitos cometidos en el aumento de los buques para importar y exportar hidrocarburos


 

Gabriela Moreno / PanAm Post (Latinoamérica) – 18/11/2020

Un desperdicio sin precedentes, una corrupción sostenida y un fracaso institucional. Ese es el resultado del plan de consolidación de transporte marítimo de Petróleos de Venezuela (PDVSA) con el que pretendía aumentar su flota.

Su filial PDV Marina derrochó 3.700 millones de dólares cuando se dispuso a aumentar de 21 a 42 los buques petroleros propios de la estatal para transportar 1.200.000 de barriles, devela el informe de la Alianza Rebelde Investiga junto con la plataforma de periodismo latinoamericano CONNECTAS.

A seis años del plan, la estatal exporta 300.000 de barriles diarios, pero no cuenta con los buques proyectados y su disponibilidad operacional no llega a 80 %.

Un mar de pérdidas

Solo en un paquete de 18 buques tanqueros que iban a ser construidos, que incluían al Eva Perón y al Juana Azurduy, se adelantaron más de 540 millones de dólares, aunque solo se recibió uno. En la compra de otros cuatro tanqueros a una empresa japonesa, se calcularon sobreprecios de 120 millones de dólares.

Por la paralización o retrasos de entregas se gastaron más de 200 millones de dólares y 177 millones adicionales en fletes para dos buques —el Petión y el Sandino— que llevan petróleo a Cuba y cuyo manejo lo mantienen familiares de Raúl Castro.

En gastos operativos la cifra es aún más escandalosa. El monto por esta causa asciende a 1.800 millones y a ella se suman otros 105 millones en fletes sin soportes, 100 millones en el proyecto de un astillero en el estado Sucre que nunca comenzó a operar y 370 millones en desvíos presupuestarios para lanchas y remolcadores.

“La suma se complementa con contrataciones sin control, no recobro de siniestros y de demoras en puertos imputadas a clientes y compra de materiales evadiendo los procesos”, indica el medio.

Corporación derrochadora

Lo revelado forma parte de “los planes fallidos y derrochadores de PDVSA por construir su soberanía marítima que solo sirvió para enriquecer a algunos y perder dinero en un mar de irregularidades”, indica el documento.

Los ilícitos derivan de la auditoría de 350 documentos de la corporación, reportes públicos de la empresa y en entrevistas con más de 18 fuentes vinculadas al negocio.

Aseguran que “cantidades millonarias del tesoro venezolano quedaron comprometidas” y los recursos despilfarrados “equivalen a más de la mitad de las reservas internacionales declaradas por el Banco Central de Venezuela en octubre de 2020, ubicadas en 6 455 millones de dólares”.

Oculto en lo más hondo

El desfalco es “un asunto que se ha mantenido bajo las aguas, mientras buques de PDVSA se incendian o permanecen varados”, reseña Alianza Rebelde Investiga. La empresa “recurre a artilugios para movilizar su producción y sortear las sanciones de Estados Unidos con cargueros y embarcaciones auxiliares”.

El Teseo, una de las embarcaciones de la división marítima de la estatal chavista, ardió en Cuba transportando medio millón de barriles de fuel oil para generación eléctrica.

Este buque cisterna de tipo Aframax, que navega distancias cortas, salió del puerto venezolano de Cardón con destino al puerto cubano de Felton, según un documento interno de PDVSA y datos de seguimiento de barcos de la plataforma Refinitiv Eikon.

El caso de El Teseo no es el único. A este se une el buque de almacenamiento Nabarima, que está semihundido en aguas del mar Caribe con 1,3 millones de barriles de crudo.

El informe detalla que 129 buques petroleros, venezolanos y extranjeros prestaron servicio a PDVSA desde 2015 hasta 2017 a través de PDV Marina.

Y desde el inicio de las sanciones, 46 barcos llegaron hasta las refinerías de Cardón y Amuay en Venezuela para cargar o descargar petróleo y otros hidrocarburos desde y hacia otros países, especialmente Cuba.

Flota en ruinas

En las aguas del Río Orinoco en Venezuela, hay evidencia del desastre tras el hundimiento de la embarcación Río Canagua, propiedad de la corporación, después de chocar con una piedra en diciembre pasado.

«La tripulación salvó su vida, pero nada pudo hacer con los 150 mil litros de gasoil que se derramaron. Los trabajadores culparon a los gerentes por no hacer mantenimiento a los cascos de las embarcaciones», se lee en el informe.

“Solo le echaron pintura y se quedaron con el dinero”, aseguró en aquella ocasión Martín Goitte, secretario de Organización Sindicato Petrolero del estado Bolívar, citado por la investigación.

Al accidente se une Negra Matea, la antigua embarcación llamada antiguo Pilín León, que tiene tres años varada en un astillero portugués y que permanece allí mientras se paga por su reparación.

El informe devela además que seis buques de carga permanecen anclados en Venezuela por diferentes causas. Atrás quedó la antigua PDVSA con una veintena de barcos propios y que fletaba aproximadamente 60 para sus operaciones anuales. Ahora debe recurrir a Irán porque según la investigación, “un tercio de la flota propia está paralizada”.

Una filial corrupta

PDV Marina se encargó de la distribución y transporte marítimo de los hidrocarburos y sus derivados hasta mayo de este año, cuando Maduro la eliminó por “casos de corrupción en los cuales se vieron involucrados sus gerentes y trabajadores”.

El último gran escándalo ocurrió en marzo cuando la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) apresó a 38 funcionarios, entre ellos el presidente, Oswaldo Vargas, por un presunto contrabando de petróleo.

“PDV Marina respondía a las planificaciones y directrices de la Vicepresidencia de Comercio y Suministro y durante siete años, de 2007 a 2013, la máxima autoridad fue Asdrúbal Chávez”.

Además, PDV Marina mantenía una relación directa con PDVSA Naval y el astillero Dianca, que funcionan como órganos aliados en proyectos de construcción y reparación de las embarcaciones.

La filtración de informes de auditorías del año 2013 a 2017 ayudó a revelar el desorden organizacional y en el caso de Dianca, se manipularon los sistemas informáticos para ocultar casos de corrupción.

Fuentes afirmaron que “las compras se realizan sin contratación previa y se forjan los documentos para justificar transacciones que se hicieron a dedo” y apuntaron a PDV Marina como responsable de “propiciar la destrucción y abandono de embarcaciones con el objetivo de justificar la contratación de empresas navieras de reciente fecha de creación que cobran en dólares y con sobreprecio”.

El madurismo ahora creó PDV Puertos en un intento por detener la administración fraudulenta y el naufragio de su mayor fuente de recursos. ¿Lo logrará?


  • Gabriela Moreno / Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.

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