Recuperar PDVSA de la ruina chavista costará más de $ 50.000 millones

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La estatal petrolera venezolana intenta captar capital extranjero para rehabilitar las operaciones e infraestructura. (Archivo).

El exdirector de PDVSA, Evanan Romero, recordó en entrevista con PanAm Post que a pesar de los ingresos extraordinarios que tuvo la estatal petrolera de 2003 a 2014, la actividad y la industria misma cayeron como nunca y hoy la producción está a niveles de 1930


 

Gabriela Moreno / PanAm Post (Venezuela) – 11/05/2021

Las proyecciones para la recuperación de Petróleos de Venezuela (PDVSA) son altamente complejas. Resolver su crítica situación financiera requiere de inversiones cuantiosas para rehabilitar las operaciones en ruinas de la industria estatal bajo el control del régimen de Nicolás Maduro. El último cálculo para levantar la que fuera una de las compañías petroleras más grandes del mundo ronda los 58.000 millones de dólares.

La cifra escandaliza, pero con ella se restituiría la producción de crudo que pasaría de los 578.000 barriles diarios reportados en marzo por la OPEP –número muy por debajo de la meta fijada en 1,28 millones por día para este año– a los 3,4 millones de barriles por día que generaba la compañía hace dos décadas sin el chavismo en el poder, revela la agencia Reuters.

El destino de los recursos tiene rumbos definidos. Servirían para «estabilizar y recuperar la producción de crudo y gas, restaurar la confiabilidad, seguridad y calidad de las operaciones y abastecer completamente el mercado interno con combustibles».

De esa manera lo plantea el último balance de “Oportunidades de inversión” de PDVSA, citado por la agencia, en el que además se admite que los países aliados de Maduro como Rusia y China, “desconfían de impulsar la cooperación con PDVSA después de años de corrupción e ineficiencia operativa que desdibujaron los elevados objetivos de los proyectos”.

Nuevas asociaciones en la mira

Sin el apoyo económico de las naciones cercanas, el camino de Maduro es un “nuevo modelo de asociación basado en acuerdos de servicios de producción (ASP)”.

Con este esquema, los contratistas financiarían el 100 % de las operaciones en los campos petroleros y, a cambio, recibirían una parte del flujo de caja libre del proyecto como pago, y el Estado venezolano seguiría como propietario total de los campos y la infraestructura asociada.

Es una propuesta ambiciosa para intentar reparar los lazos con el sector privado y también optimista si se compara con las estimaciones del comité técnico que trabajó con la oposición el año pasado y tasó en 98.000 millones la suma necesaria para la producción a 2,2 millones de bpd.

Además de los ASP, el documento de PDVSA también incluye oportunidades de inversión en sus empresas conjuntas con socios privados sin especificar si el modelo de negocio sería el mismo.

Sin embargo, el contenido en el papel es insignificante porque «nadie va a llevar 200 o 300 millones de dólares para impulsar un campo que demorará cuatro años en producir cuando no hay garantías sino una gran inestabilidad política. No importa si Maduro o Cabello se arrodillan. Nada funcionará porque nadie les cree, ni siquiera la banca internacional. Nadie invertirá para que después ellos agarren un barco y se lleven todo», asegura el exdirector de PDVSA y post doctorado en Havard, Evanan Romero, en entrevista con PanAm Post.

Para el exejecutivo “es un error medir lo que el país necesita en términos de dinero y la prueba más fehaciente es que, a pesar de los ingresos extraordinarios que tuvo PDVSA de 2003 a 2014, la actividad y la industria misma cayeron como nunca y hoy su producción está a nivel de 1930”.

Faltan reglas claras. Romero las enumera: cero intervenciones del régimen, profesionalismo, ética empresarial, cero populismo, confianza y honestidad. “Si Venezuela restaura su democracia, la fortalece, respetar los compromisos internacionales, establece arbitrajes y los respeta con garantías, el dinero vendrá de muchas fuentes, ya que tiene tres veces las reservas probadas y desarrolladas de México, seis veces las de Colombia, tres veces la de Brasil, tradición petrolera y una posición geográfica envidiable, a cinco días de navegación de las de 30 refinerías más grandes del mundo ubicadas en la Costa del Golfo de México con capacidad para procesar 14 millones de bpd y que mejor remuneran los crudos internacionalmente. Venezuela nunca debió ausentarse (de este mercado) para viajar con sus crudos hasta 60 días a Asia”.

Inversiones por sector

El chavismo evade el escenario sombrío e identifica 152 «oportunidades» que requerirían una inversión de 77.600 millones de dólares, incluida la producción de crudo y gas, operaciones intermedias como transporte y almacenamiento, y operaciones de refinación y comercialización.

La mayor parte de la inversión requerida, o más de 69.000 millones, se destinaría a la infraestructura de producción de crudo y gas.

De esa cantidad, se necesitan 58.000 millones para devolver la producción de crudo de las empresas conjuntas y los propios campos petrolíferos de PDVSA a sus niveles de 1998, mientras que otros 11.000 millones se destinarían a campos de gas en tierra y mar.

Las ambiciones sobran. PDVSA también estima que necesita 7.650 millones de dólares para reactivar oleoductos, proyectos de inyección de gas a campos petroleros, terminales y refinerías que están parados o con bajo rendimiento debido a la falta de mantenimiento.

Los números se quedan cortos para el economista, Hermes Pérez, quien precisa en su cuenta de Twitter que PDVSA tiene compromisos impagos por 78.000 millones de dólares y “cualquier cifra que se ubique por debajo de 80.000 millones parece insuficiente. Incluso, se puede argumentar que las necesidades de recursos del país se ubican en 100 mil millones de dólares, considerando que Venezuela está en default desde 2017”.

Pasos elementales

Más allá de los planes de la cúpula socialista de PDVSA está la realidad. Y para un crecimiento efectivo es prioridad la reducción de regalías de 30 % a 20 %, la eliminación de los subsidios los combustibles en el mercado interno y la participación de 100 % de privados en nuevas inversiones.

Así de obvios son los pasos que debería seguir la estatal petrolera, según la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela (Acading), ya que la viabilidad financiera de PDVSA depende de cambiar los esquemas para-fiscales de contribución que durante el periodo 1999-2016 por concepto de programas sociales y misiones representaron en promedio 29 % del excedente operativo del negocio petrolero. Esto es el equivalente a 8.000 millones de dólares por año –a precios de 2016–. También se deben cambiar los esquemas de subsidio a los combustibles en el mercado interno, que equivalen a una tasa de 98 %, lo que representa otros 12.000 millones de dólares anuales”.

Girar el timón demanda “consensos indispensables”, que la industria esté bajo una “dirección idónea y se logre una amplia participación del capital privado nacional y foráneo sin la dualidad entre el ministro de Petróleo y el presidente de PDVSA que afecta la transparencia y la eficiencia de la gestión”.

Tampoco se puede dejar de lado que “el grave problema de endeudamiento y flujo de caja de PDVSA requiere la más alta prioridad al inicio del plan de recuperación”. Nada de ello figura en el plan de la estatal bajo el mismo sistema socialista fracasado.

Documento: Propuesta de Reestructuración de PDVSA 2020

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  • Gabriela Moreno / Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.

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