Respuesta a Ernesto Villegas y Héctor Navarro

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Víctor Poleo: "...nunca nadie como Alí Rodríguez ha hecho tanto daño al Sector Energía (ministro del MEM en1999-2000) y a sus industrias del petróleo-gas (trepado a la presidencia de PDVSA en 2003-2004) y de electricidad (ministro en 2010-2011)".

El actual Gobierno transgredió la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Artículo 150 permitiendo, sin la aprobación de la Asamblea Nacional, la cesión de un 82% de las acciones de la EDC, una empresa de interés público, a una sociedad extranjera no domiciliada en Venezuela


 

Víctor J. Poleo Uzcátegui / Soberania.org – 15/03/12

Caracas, 9 de Marzo 2012

Ernesto Villegas
Venezolana de Televisión
Los Ruices

Entrevista a Héctor Navarro
Ministro de Electricidad
Martes 6 de Marzo, 6-7 am

1.- Dicen Ud. y H. Navarro:

«Los desarrollos hidroeléctricos en el Bajo Caroní son una debilidad estratégica…»

Deben decir:

En la planificación de la Nación y del Sistema Eléctrico Nacional durante la segunda mitad del siglo XX no hubo una mejor visión estratégica como los desarrollos hidroeléctricos en el Bajo Caroní, i.e.: Macagua I (1960, 360 MW), Guri I (1968, 2.770 MW), Guri II (1986, 7.540 MW), Macaguas II y III (1996, 2.752 MW), Caruachi (22% de avance en 1998, completada en 2005, 2.160 MW) y Tocoma (estudios iniciados en 1992, prometida para 2007, 2.160 MW, costo de $6.000+ millones).

Primero fue rio el Caroní y así luego fue la mano del hombre que construyó Ciudad Guayana (1960s, pica en Flandes al Sur del Orinoco, 800.000 habitantes) y las grandes industrias de Guayana (hierro, acero, aluminio e industrias de transformación).

La hidroelectricidad del Caroní es energía limpia, abundante y renovable (si y sólo si se neutralice la minería en al Alto Caroní-Paragua).

El Caroní contribuye a la fecha (2012) un volumen de 540 mil barriles equivalentes de petróleo por día.

Dicho de otra forma: de no existir los desarrollos hidroeléctricos en el Bajo Caroní y de, en hipotético re-emplazo de ellos, se hubiera apostado estratégicamente a una generación termoeléctrica de iguales dimensiones a las del Caroní, la Nación se hubiera obligado a sacrificar un considerable volumen de petróleo exportable.

No obstante, como así lo atestiguamos durante los últimos 10 años, la Nación está confrontando un indeseable despilfarro de combustibles termoeléctricos (diesel y gas, que por demás irónicamente ahora importamos) y ello por gracia de la desprofesionalización y la anti-planificación del Sistema Eléctrico Nacional.

El Caroní transfiere renta al holding CORPOELEC (inviable CADAFE de cadafes) que le compra su hidroelectricidad y la revende a precio de sustitución termoeléctrica. De mayor importancia, el Caroní nutre renta a la renta petrolera, es su mejor siembra.

2.- Dice H. Navarro:

«Zuloagas vendieron la Electricidad de Caracas a la AES y su última inversión (sic) fué en las líneas de transmisión en el Ávila, 1982-1983…»

Debe decir:

Miraflores favoreció la compra de la Electricidad de Caracas por la empresa norte-americana AES, empresa financiera de incierto capital y vinculada al Departamento de Estado.

En Mayo 2000, Dennis Bakke, presidente de AES Corporation, entraba a Miraflores de la mano de Alí Rodríguez Araque, entonces al frente del Ministerio de Energía y Minas (MEM), y declaró al salir que el Jefe de Gobierno será neutro (sic) ante la desnacionalización de la C.A. Electricidad de Caracas (EDC en adelante), siendo su compra-venta un negocio entre capitales privados (sic).

Fundada por un grupo de venezolanos liderizados por Ricardo Zuloaga, la EDC era entonces la empresa venezolana de mayor tradición histórica en Venezuela, pionera en la ingeniería de generación hidroeléctrica en Latino América, re.: El Encantado, río Guaire, 1897.

La C.A. Electricidad de Caracas es una empresa de servicio público, constituida el 12 de noviembre de 1895 por capitales nacionales, que sirve energía eléctrica a la Gran Caracas, asiento de los Poderes Públicos del Estado y sus zonas circunvecinas.

Quien suscribe fué Director General de Electricidad del MEM desde Enero de 1999 a junio de 2001 y se opuso a la desnacionalización de la EDC por Miraflores, desnacionalización permitida a apenas tres meses de ser consagrada la primera Ley Orgánica del Servicio Eléctrico (Diciembre 1999, primera habilitante) y en la cual se vetaba de iure un exabrupto político tal.

Tengo para mí que la ilegal venta de la EDC a la americana AES Corporation se incuba en el imaginario primitivo de Alí Rodríguez y H. Chávez, creídos ambos que con ello golpeaban a un cierto enclave de la oligarquía. Nada menos cierto: la familia Zuloaga detentaba un siete por ciento de las acciones y el resto estaba en manos de grupos varios venezolanos (ca. 30%), trabajadores y usuarios venezolanos del servicio eléctrico.

Si la compra de la EDC por AES Corporation violentaba la Constitución y la Ley Eléctrica de 1999 y por ello fue impugnada su venta ante el TSJ y admitida la demanda en 2006, más grave todavía es que en 2007 la Nación re-comprara de la AES bienes en litigio. Este mismo Gobierno que permitiera la desnacionalización de la EDC en mayo 2000, invocó en 2007 razones de Estado (sic) para gobiernizarla (que no estatizarla) pero pretende desconocer que, por idénticas razones, la Sala Constitucional del TSJ considera todavía hoy en litigio sus activos empresariales, cfr.: Expediente TSJ No. 1939.

Edificio sede de la Electricidad de Caracas.

Desde Mayo 2000, en efecto, AES Corporation ha sido asumida como propietaria de la empresa C.A. Electricidad de Caracas a raíz del írrito intercambio de acciones fraguado mediante su hostil Oferta Pública de Adquisición (OPA) durante los primeros meses del 2000. En aquel entonces, doce años hace, el actual Gobierno transgredió la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su Artículo 150 permitiendo, sin la aprobación de la Asamblea Nacional, la cesión de un 82% de las acciones de la EDC, una empresa de interés público, a una sociedad extranjera no domiciliada en Venezuela.

En igual vena, el actual Gobierno transgredió el cumplimiento de lo pautado en el Artículo 48 de la Ley Orgánica del Servicio Eléctrico (promulgada el 31 de diciembre de 1999) y el cual reza como sigue:

«…las concesiones (de distribución de electricidad) sólo podrán ser transferidas previa autorización expresa del ente concedente y conforme a las condiciones establecidas en esta Ley y su Reglamento».

Justamente por ello, y en sentencia de fecha 26 de octubre 2006, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia admitió el recurso de nulidad por omisión interpuesto el 22 de junio del 2000 por los ciudadanos María Josefina Walter Valecillos y Fermín Toro Jiménez, ex embajador ante Naciones Unidas, contra las operaciones de compra-venta de la empresa C.A. Electricidad de Caracas entre los anteriores propietarios e «Inversora DS 2000«, filial ad hoc de AES Corporation.

Dice Andrés Mata Axpe (2007), ingeniero-planificador de CVG Electrificación del Caroní:

«AES Corporation compró la Corporación EDC en 2000 por 1.600 millones de dólares, pero no compró la empresa que ahora está vendiendo al gobierno por 730 millones de dólares; compró un conglomerado empresarial de mucho mayor valor comercial. Parte del acuerdo que hizo AES con algunos de los grandes accionistas de EDC fue vender los activos de EDC en Colombia. Así, la participación de EDC en EPSA, Electrocosta y Electricaribe, fue vendida a Unión Fenosa por una cifra que en su momento se mencionó en 235 millones de dólares; mientras que las inversiones en El Salvador se las vendió a su propia casa matriz por una cifra que no se conoció.

Con estas operaciones AES recuperó una significativa parte de los 1.600 millones de dólares invertidos al comprar EDC. AES también vendió las filiales Domegas y Genevapca, generadora de vapor y electricidad para el Complejo Refinador Paraguaná (Amuay-Cardón), amén de infraestructura comercial y espacios urbanos destinados a la expansión futura de redes eléctricas, de modo que lo que le está vendiendo ahora al Gobierno venezolano es un conjunto de activos de mucho menor valor.

Le pregunto entonces a los revolucionarios Chávez, Rodríguez, Silva Calderón, Ramírez et al: ¿y no son acaso ustedes responsables de la descapitalización de la EDC y de la no inversión por AES Corporation en el sistema eléctrico de Caracas durante 2000-2007?”.

3. – Dice H. Navarro:

«… Hoy todo el mundo quiere trabajar en CORPOELEC y no en PDVSA»

«… CORPOELEC debe ser rentable, ni lucro ni pérdidas»

«… se aprobaron 1.000 millones del (sic) Presidente»

«… el país demanda más electricidad por la industrialización (sic), v.gr.: la fábrica de camiones de Bielorusia; por las 150 mil viviendas equipadas; porque la pobreza está en 15% (antes en 50%);…»

Nos preguntamos si H. Navarro se recrea en frasear significantes vacíos o si, en su supina infantilidad política, H. Navarro ignora las dimensiones de la crisis eléctrica, si acaso las conociera.

H. Navarro, un ingeniero que pareciera no tener ingenio ni destrezas en el oficio de la ingeniería, no tardará en descubrir el legado de vidrios rotos que recién hereda de Alí Rodríguez Araque. 

Dicho está: nunca nadie como Alí Rodríguez ha hecho tanto daño al Sector Energía (ministro del MEM en 1999-2000) y a sus industrias del petróleo-gas (trepado a la presidencia de PDVSA en 2003-2004) y de electricidad (ministro en 2010-2011). 

Para que conste, así lo firmo:

Víctor J. Poleo Uzcátegui / C.I. V-2.322.868 / E-mail: vpoleo@gmail.com


Víctor J. Poleo Uzcátegui / Profesor de postgrado en Economía Petrolera, Facultad de Economía y Ciencias Sociales, Universidad Central de Venezuela, Caracas. / E-mail: vpoleo@googlemail.com

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