Diosdado planificó y financió la Operación Gedeón para «derrocar» a Maduro

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Diosdado Cabello y Nicolás Maduro. (Foto: Flickr).

¿Por qué continuó en pie una operación que ya se sabía infiltrada? ¿Cuáles y a quienes les ofrecieron los incentivos para que esto fuera así?


 

Emmanuel Rincón / Panam Post (Latinoamérica) – 12/05/2020

La historia en efecto es cíclica y repetitiva, el que lo niegue, es por falta de conocimiento. Una de las novelas más fascinantes de la literatura venezolana pertenece a uno de los escritores que más respeto en el país, se trata de «Falke» de Federico Vegas. En ella, Federico relata la historia de Rafael Vegas, su pariente, quien participó en una conspiración para derrocar al entonces dictador, Juan Vicente Gómez, en 1929. Comandada por Román Delgado Chalbaud, la operación fue en completo fracaso, esto se debe a que, tal como la historia sugiere, el financista de la operación fue el propio Juan Vicente Gómez, quien lo hizo con el propósito de agrupar a todos sus enemigos en el exterior en una misión infiltrada, conducirlos al país y así capturarlos a todos en un solo esfuerzo.

Venezuela vuelve a ser víctima de los caudillos autoritarios maquiavélicos. El 28 de marzo del presente año, 37 días antes de ser capturados los miembros de la Operación Gedeón, Diosdado Cabello, el número 2 del chavismo, anunció una conspiración que estaría siendo orquestada por un norteamericano al cual presentaba en un esquema con el nombre de «Yordan» —y en efecto, había un «Yordan», pero con J, y se apellidaba Goudreau—. Allí menciona que se topó con el exgeneral chavista Cliver Alcalá en el concierto de Cúcuta, y que desde entonces todo empezó a formarse.

Pero allí no termina todo, ese mismo día Diosdado también aseveró que «algunas reuniones las hicieron porque nosotros dimos la logística, ven cómo estaban de infiltrados», el chavista asegura que la «oposición» se «robó los reales» de la operación, y por ende la misma se detuvo: la infiltración y financiamiento de ellos es lo que la saca a flote. Esto coincide con la versión emitida por JJ Rendón, el estratega de Juan Guaidó, quién le declaró y compartió evidencias a Orlando Avendaño para el PanAm Post, que indican que la relación con Silvercorp, la empresa de seguridad del norteamericano había sido finiquitada en octubre del 2019, y que la misión exploratoria no siguió adelante.

Esto deja en evidencia que la tiranía de Maduro orquestó el movimiento para luego victimizarse ante la comunidad internacional y a su vez dar de baja a sus enemigos. En la operación que ellos mismos orquestaron asesinaron al menos a 8 soldados venezolanos, y otra docena ha sido capturada en supuestos distintos operativos.

El régimen argumenta que la operación se inició en Riohacha, Colombia, y fueron por mar en pequeñas lanchas hasta el centro de Venezuela, más específicamente hasta las costas de Macuto y también Aragua, donde fueron interceptados. ¿Cómo hacen unos conspiradores para cruzar aguas venezolanas, cruzar varios puntos de control, cientos de millas náuticas y llegar a tierra firme sin ser antes avistados o intervenidos?

Además de ello, tal como se ha evidenciado, era notorio el conocimiento del chavismo en la operación, lo que da pie a diferentes preguntas, ¿por qué continuó en pie una operación que ya se sabía infiltrada? ¿Cuáles y a quienes les ofrecieron los incentivos para que esto fuera así? ¿Por qué Goudreau salió a declarar ante todos los medios la capacidad y número de oficiales en tierra si se trataba de una misión secreta? Es evidente que el dinero movió los hilos de las cabezas de la operación, y unos valientes soldados venezolanos, inocentes e incomunicados, fueron usados como carne de cañón.

Al capitán Robert Colina lo capturaron, torturaron y desfiguraron hasta matarlo; el mismo destino corrieron otros de sus compañeros.

La Operación Gedeón fue otra treta del chavismo para asesinar a más militares venezolanos que se encuentran en desacuerdo con el 90% de pobreza que azota el país, el socialismo, y la calamitosa corrupción que ha permitido el desfalco de millones de dólares del erario público.

La comunidad internacional no puede continuar haciéndose de la vista gorda ante los atropellos del chavismo, la misma «oposición» en Venezuela no puede seguir promoviendo los canales diplomáticos ante un cartel de asesinos y criminales que además usurpan de manera ilegal el poder en el país. Es momento de restituir el Estado de derecho y la democracia en el país, y para ello, hace falta de toda la ayuda internacional y militar posible.

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