La amenaza iraní en Colombia, ¿Verdad o mito?

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El país en la actualidad tiene relaciones con la República Islámica de Irán, más por temas culturales y de relleno que por políticas de cooperación tangible. (Archivo).

Si los actos de Irán contra Colombia no lo hacen enemigo ¿Entonces qué es y cómo se define un enemigo?


 

Andrés Fierro Pinto / PanAm Post (Latinoamérica) – 17/11/2021

Mucho escándalo, titular, polémica y hasta memes generó el pronunciamiento del ministro de Defensa colombiano, Diego Molano Aponte, al definir a Irán como enemigo de Colombia, en el marco de la visita de Estado a Israel que lideró el presidente Iván Duque, junto con su comitiva. El tema llegó a tal punto que el jefe de Estado tuvo que salir a precisar que Colombia no tiene a otros países como enemigos, desautorizando de plano al jefe de la cartera de Defensa.

Vale la pena precisar varios conceptos y realidades. Dicho sea de paso, en el marco de las relaciones internacionales de un Estado democrático como Colombia en concreto, son el presidente de la República y su canciller los jefes de toda relación con otros Estados y los principales responsables de lo que digan o dejen de decir con respecto a otro Estado y las relaciones con el mismo. No obstante, después de los mencionados cargos, las relaciones entre Estados se derivan y ejercen por medio de tratados, acuerdos, alianzas y la implementación de toda relación entre Estados, dependiendo de la materia, pasa a las respectivas carteras de los Estados, donde el responsable para el caso de Colombia es el ministro del ramo.

Para el caso de asuntos de defensa, seguridad nacional, cooperación militar, es el ministro de Defensa el foro apropiado para implementar y referirse sobre el particular. Si bien, por tema de “prudencia” fue desautorizado por  Duque, el ministro Molano actuó de acuerdo al universo de información privilegiada a la que tiene acceso y hacer dicho este pronunciamiento en una visita oficial a uno de los Estados que mayormente han cooperado con Colombia, fue a nuestro criterio ajustada.

Si bien el país en la actualidad tiene relaciones con la República Islámica de Irán, más por temas culturales y de relleno que por políticas de cooperación tangible, ya que nada que produzca y ofrezca ese régimen le conviene a Colombia, no hay que pasar por alto los temas de seguridad nacional que priman, toda vez que ese régimen tiene tentáculos en Latinoamérica y no desde ayer ni antier, concretamente en el nefasto vecindario que ha creado su par el régimen castrochavista en donde el poder ha sido usurpado hoy día por Nicolás Maduro.

Colombia desde hace más de medio siglo tiene grupos armados de carácter terrorista que delinquen no sólo en su territorio sino en toda la región más allá de los estados fronterizos, pues no es gratuita la participación que tuvieron las FARC en el secuestro y asesinato de la hija del expresidente del Paraguay Raúl Cubas, país con el que no tenemos fronteras y nos separan cerca de 5.000 kilómetros.  Dichos grupos terroristas colombianos a lo largo de su existencia, además de delinquir, se han dedicado a establecer relaciones y alianzas con sus pares terroristas en la región, fuera del hemisferio y más a miles y miles de kilómetros lejos del Atlántico, así como con regímenes  y personalidades hipócritas que se declaran “amigos” de Colombia que comparten el ADN ideológico con estos grupos, fijando alianzas estratégicas.

En tiempos en los que el abatido cabecilla de las FARC alias Raúl Reyes se encargaba de la Comisión Internacional de las FARC, se conoció en sus computadores incautados, que promovía una peligrosa gestión, invocando la pública y confesa amistad con el dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, solicitando su mediación ante el también dictador de Libia, Muamar el Gadafi, para la venta de misiles tierra aire a efectos de  atentar contra la seguridad regional y la humanidad del entonces jefe de Estado, Álvaro Uribe Vélez. Felizmente, el 1 de marzo de 2008 las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia, dieron de baja a otro apóstol del terror de las FARC, como lo fue Reyes y buena parte de sus gestiones se esfumaron, aunque quedamos advertidos de la capacidad de amenaza de las FARC con aliados más allá de sus fronteras y del hemisferio, llegando hasta el Medio Oriente.

Ahora bien, en lo que respecta al régimen de Irán y la pertinencia de rotularlo como enemigo de Colombia, tenemos que decir que es pública la alianza que por años nuestro país ha sostenido con los Estados Unidos, como tan pública es la estrecha relación y alianza entre  los regímenes de Irán  y Venezuela, en donde juntos tienen de enemigo común al principal aliado colombiano: EEUU.

De igual manera, es ampliamente conocido que en virtud a las estrechas relaciones entre Caracas y Teherán, desde tiempos de Hugo Chávez, se han desarrollado muchas acciones y operaciones en suelo venezolano por parte de Irán,  más allá de un vuelo directo de altas frecuencias a la semana en cuya hora de aterrizaje en Maiquetía es bien entrada a la madrugada haciendo desapercibido de curiosos el desembarque de equipajes, se ha conocido que  iraníes desarrollando minas de uranio y plutonio en suelo bolivariano y no menos importante, la presencia de extremistas iraníes entrenando a grupos terroristas colombianos en el hermano país, así como también desfilaron por territorio venezolano con apoyo del régimen, miembros del grupo terrorista ETA para entrenar a las FARC y al ELN  innovando técnicas de accionar terrorista como las bombas lapa con las que atentaron contra la humanidad del exministro colombiano Fernando Londoño.

Y si de hablar de información comprometedora en computadores incautados a abatidos terroristas colombianos se trata, los computadores de Raúl Reyes no son los únicos, también lo son los computadores del terrorista del ELN alias “Uriel”, en donde se hallaron audios que expresan que en Irán estarían prestos a proveer viajes a su país con todo pago a miembros del grupo terrorista colombiano a efectos de recibir entrenamiento especializado.

El régimen de Teherán no es una nación democrática que sólo busca relaciones comerciales y culturales. Es el terrorismo parte de su política exterior y con organizaciones hermanas de las FARC como lo es Hezbolá personifican esa política de Estado a través de la Guardia Revolucionaria Iraní, quien fue comandada por el abatido y entonces peligrosísimo general Qassem Soleimani.

Y si decimos que las FARC y Hezbolá son organizaciones hermanas, no lo decimos por capricho, sino porque hay precedentes muy claros en una antigua historia de colaboración que se remonta al atentado contra la AMIA en Buenos Aires, donde se comprobó que un ciudadano colombiano militó en ambas organizaciones y fue ficha clave para ingresar los explosivos a Argentina, donde tristemente se consumó el atentado terrorista de mayor envergadura del que se tenga noticia en dicho país en donde 84 personas perdieron la vida.  Es obvia la responsabilidad del régimen iraní en dicho atentado, el cual es un crimen de Estado extraterritorial.

Las autoridades colombianas han detectado y neutralizado atentados que extremistas iraníes han pretendido realizar contra ciudadanos israelíes en territorio colombiano, en el marco de un plan pistola orquestado contra judíos fuera de Israel. Por supuesto, que dichos atentados tienen el sello y patrocinio del régimen de Teherán.  Recientemente se han conocido nuevos planes de Hezbolá y la existencia de miembros que operan en Bogotá.

Las acciones terroristas que ejecute Hezbolá en cualquier lugar del mundo, no serán ajenas de responsabilidad por parte del régimen de Teherán, pues el grupo terrorista es una institución orgánica y cuenta con financiación del erario iraní. Hezbolá no es un callo que le salió en un pie al régimen iraní, es un órgano parte funcional de su política exterior.

Dicho todo lo anterior, ¿Tenía o no razón el ministro de Defensa colombiano al afirmar que Irán es enemigo de Colombia? Si los actos de Irán contra Colombia no lo hacen enemigo ¿Entonces qué es y cómo se define un enemigo?


  • Miguel Andrés Fierro Pinto / Abogado y politólogo, analista experto en asuntos políticos, electorales y de conflictos latinoamericanos. Fue candidato a la Cámara de Representantes de Colombia por el partido Centro Democrático para el periodo 2014-2018.

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