La gran estafa eléctrica

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En la Venezuela que nos importa rechazamos a "opositores" hambrientos de residuos de la renta petrolera y, por igual, rechazamos el militarismo irresponsable y su ejército de ocupación.

El prontuario de Villalobos y Pacheco es ancho y ajeno, el de Ramírez es infinito a la luz del trasiego de la renta petrolera desde Pdvsa en agavillamiento con su mentor Alí Rodríguez


 

Víctor J. Poleo Uzcátegui / Tal Cual (Venezuela) – 17/11/09

Dice Miguel Lara, ex gerente general de Opsis (El Universal, 10/11/2009, p.1-8): “…durante los últimos 20 años, las estadísticas indican que de 1988 a 1998 el crecimiento promedio interanual fue de 4% en la demanda máxima de potencia y de 5.5% en el consumo de energía, mientras que de 1998 a 2008 la demanda máxima de potencia se ubicó en 4.2% y el consumo de energía en 4% interanual, en promedio».

En otras palabras, advirtió, «no existe un crecimiento desmesurado promedio en 1998-2008; por el contrario, el consumo de energía creció a un ritmo menor en estos últimos 10 años y ni remotamente comparable al lapso de 1968 a 1988, cuando la demanda pico y el consumo de energía crecieron a un promedio superior al 10% interanual y cada 7 años se duplicaban los requerimientos de expansión de generación”.

Muy acertado, en consecuencia, el titular de M. León a esta entrevista: “Hablan de demanda excesiva para ocultar crisis eléctrica”.  Antes de regresar al cuartel, general Carrizales, hable con Jorge Giordani.

Autogeneración eléctrica

En 2007, tiempos de borrachera rentista, la revolución dragoneaba de su soberanía energética.  Ocurrió entonces que el Gran Timonel gobiernizó la entera industria eléctrica comprando las tuercas y tornillos de las empresas privadas en Caracas, Valencia, Nueva Esparta, etc. Sin embargo, hete aquí que, en un arrebato de sensatez cuartelaria, Carrizales revirtió una tan inútil decisión anunciando al país  la re-privatización de la industria eléctrica.

En efecto, a los venezolanos nos fue ordenada la auto-generación eléctrica en industrias, comercios y residencias. Tiendo a creer que esta decisión se inscribe en el ámbito de Seguridad y Defensa, ahora que escala un conflicto inducido con la hermana Colombia, ahora cuando el Gran Timonel quiere imitar al general Galtieri en su guerra de Las Malvinas (1982).

Tiendo a creer, general Carrizales, que el Thomas Alva Edison de La Habana y Ayatola del Caribe nos quieren inmolar en una suerte de ¿arde Caracas?  Impecable estrategia de defensa, a no dudarlo, inscrita en guerras de undécima generación.

Todo ello viene a cuento, general, porque ¿se ha preguntado usted acerca del almacenamiento de los combustibles en galpones industriales, apartamentos y centros comerciales?  Y ello admitiendo que Pdvsa tuviera  gas, gasolinas y gasóleo. Y si los tuviera, me pregunto: ¿cómo viabilizar una solución a ese trivial problema que es el transporte terrestre de combustibles?

Es bien conocido, en efecto, que las planticas habaneras dispersas urbi et orbi en Venezuela a veces, algunas veces y muchas veces no tienen combustible.  General, por su seguridad y la nuestra, no dude en consultar este asunto con el cuerpo de bomberos.

Ineficiencias en la demanda de potencia

Aquí hay tela marinera que cortar. Es nuestra estimación que, al menos, un 12% de la demanda de potencia residencial es ineficiente. Dicho de otra forma: la demanda residencial podría reducirse ostensiblemente si las especificaciones del equipamiento se correspondieran con, por ejemplo, las regulaciones establecidas en Europa y en el Imperio.

El problema, general Carrizales, es que no hay especificaciones y que las ineficiencias son de origen en lavadoras, secadoras, neveras, hornos, acondicionadores de aire, calentadores, etc. Ello ocurre por igual con fabricantes nacionales y con las libres importaciones en zonas francas.

De cómo reemplazar este parque ineficiente, o intentar reemplazarlo, se han ocupado (con discreto éxito) las empresas eléctricas de Maracaibo y de Caracas desde 2001. Me pregunto entonces, general Carrizales, ¿y a quién compete formular las especificaciones de la llamada línea blanca?; ¿y a quién compete arbitrar sus importaciones?

Así las cosas, general Carrizales, y, casi por último, ¿quién financiaría las inversiones para reemplazar el equipamiento ineficiente?, ¿acaso el Fondo de Reconversión Industrial? Ello  presume de una inversión considerable que, en buena praxis económica, habría de ser  menor que la inversión en nuevas centrales de igual potencia.

No el usuario, en justicia, como está ocurriendo ahora cuando Anafave (Asociación Nacional de Fabricantes e Importadores) nos informa que en 2008 importaron 8.000 millones de dólares en equipamiento residencial (líneas blancas y marrones), no indicando si bajo especificaciones.

Válido inferir, en consecuencia, que ha de ser el usuario eléctrico quien, victimizado como “derrochador”, finalmente lleve el peso de la inversión bajo inflación y que sea la industria eléctrica quien, a la postre, haya de lidiar con las ineficiencias del equipamiento residencial.

De nuevo, general Carrizales, y antes de regresar al cuartel, hable sobre “desprofesionalización de las políticas públicas” con sus pares militares insertos en la miríada de ministerios que irresponsablemente capitanean.

José Luis Pacheco, La Celestina Eléctrica

Tarifas eléctricas y corrupción

Los precios de la energía y las tarifas eléctricas son las válvulas de regulación para arbitrar los mercados de oferta y demanda eléctricas. Tal principio es impecable en un estado de equilibrio del Sector Eléctrico. Ahora bien, las tarifas eléctricas están congeladas -o socializadas, da igual- desde 2003. Edelca, la joya de la corona, sufre de 4.000 millones de dólares en deudas del sector oficial. Un 30% de la energía vendida no se factura.

Así las cosas, con un sistema financiero eléctrico en quiebra, amenazan Rafael Ramírez y su Gran Timonel con aumentar tarifas eléctricas selectivamente, pechando a la “oligarquía derrochadora”. Respuesta: no pague la electricidad y le digo porqué.  Ustedes, gobierno, no tienen autoridad alguna –muy distinta a su jerarquía transitoria– para desconocer que han estafado a Venezuela en la asignación de inversiones para el Sector Eléctrico.

Un 75% de las inversiones 2000-2009 fueron destinadas a despilfarro y corrupción. De allí la crisis eléctrica.  Los casos de corrupción  comenzaron tempranamente siendo ministro de energía el sacristán Calderón Silva y se magnificaron con el oficinista bancario Ramírez.

Una auditoría realizada en 2003 por la consultoría jurídica de la Fundación para el Desarrollo del Servicio Eléctrico (Fundelec), en esa institución y en la Dirección General Sectorial de Energía del Ministerio de Energía y Minas, habría detectado irregularidades administrativas en la ejecución de 8 mil millones de bolívares, durante la contratación de una campaña publicitaria con canales de televisión destinada a hacer tomar conciencia a la población para promover el ahorro de energía eléctrica.

La negociación –efectuada a finales del año 2001– del MEM y Fundelec se realizó en dos etapas: La primera, con la agencia publicitaria Mercadeo Creativo XXI, la cual se encargaría de diseñar y ejecutar la campaña publicitaria, además de contratar con las televisoras, y la segunda, la celebración del contrato de fideicomiso entre Fundelec y el Banco Provincial a favor de las televisoras. Indiciados: José Luis Pacheco, farinelli y delator, hoy presidente del Teresa Carreño, y Nervis Villalobos.

Sigamos: la Sub Comisión Especial que investigó en junio 2005 la situación financiera de la empresa Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico Cadafe concluye que expresamente se demuestran hechos, situaciones y circunstancias que lesionan el patrimonio económico, técnico y financiero de Cadafe, como empresa del Estado Venezolano que ejerce el monopolio de la distribución y la comercialización de energía en el 80% del Territorio Nacional y de sus empresas filiales, que la junta directiva que preside Nervis Villalobos es responsable de las cuantiosas pérdidas económicas y financieras citadas en este informe final y así se decide.

Hay más, mucho más en casos como La Vueltosa y Masparro, Planta Centro y Planta Sucre, Tocoma y Macagua I. Villalobos medra hoy a la sombra de Rafael Ramírez y se ocupa de “nuevos negocios” (sic).

El prontuario de Villalobos y Pacheco es ancho y ajeno, el de Ramírez es infinito a la luz del trasiego de la renta petrolera desde Pdvsa en agavillamiento con su mentor Alí Rodríguez.  Que rindan cuentas y luego hablamos de tarifas eléctricas y su pago.  ¿Qué nos dice, general Carrizales?  Recuerde que la represión no tiene destino.


FuenteDiario Tal Cual 

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