La muerte de Santrich

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Es evidente que el silencio de nuestro alto mando militar esconde una situación irregular.

Es evidente que el silencio de nuestro alto mando militar esconde una situación irregular. El ministro de la Defensa debe informarle la verdad al país


 

Héctor Pérez Marcano / Tal Cual (Venezuela) – 24/05/2021

La muerte de Santrich —evidentemente traicionado— en territorio venezolano devela varias situaciones que ponen en duda, lamentablemente, la actuación de nuestras FANB y los oficiales que las comandan.

En primer lugar se confirma que Santrich era protegido por nuestras FANB y se movía a placer en Venezuela. Lo mismo sucede con Márquez, lo cual revela que hay un pacto de nuestra FANB con la disidencia de las FARC.

En tercer lugar se confirma que existe esa alianza soterrada entre las FARC disidente y la alta oficialidad de nuestras FANB. Ello explica el alto y preocupante número de bajas de nuestras FANB por la actitud benevolente del alto mando militar venezolano frente al sector disidente de las FARC.

Se revela, además, que las FARC nunca abandonaron el control del negocio del narcotráfico. Es doloroso comprobar que el régimen, por necesidades financieras, mantenga una alianza con el sector disidente de las FARC que lidera Márquez, sector este que mantiene el control del negocio del narcotráfico tan necesario para el régimen como soporte de su política populista.

Cuando se dio el proceso de paz en Colombia algunos no creímos que las FARC iban a abandonar el negocio del narcotráfico. Las dificultades financieras han llevado al régimen de Maduro a vincularse con el narcotráfico. El populismo es cada vez más costoso y la economía venezolana está destruida.

La vinculación con el narcotráfico es tan productiva que hasta Cuba se vinculó. Un proceso oscuro para salvar el honor de Fidel y Raúl Castro. En el momento en que se supo que la DEA y la CIA iban a denunciar la vinculación llevó al paredón al general Arnaldo Ochoa y al coronel Tony de la Guardia, que terminaron siendo chivos expiatorios. Ochoa y Tony no merecían morir, actuaron de buena fe.

Si aquí hubiera un Parlamento legítimo y una Comisión Permanente de Defensa de ese Parlamento ya se habría interpelado al ministro de la Defensa y abierto una investigación sobre tan delicado problema.

Están, luego, nuestra soberanía y nuestra integridad territorial. The New York Times publicó un reportaje en el cual revela que es tal el dominio de los disidentes de la FARC y el ELN sobre nuestro territorio que constituyen una especie de mini-Estados.

Además, es la vida de nuestros soldados que, sin la preparación necesaria, son enviados a combatir contra curtidos guerrilleros de las FARC y el ELN.

No olvido que Chávez afirmó en un discurso en el Congreso Nacional que Venezuela limitaba por occidente con las FARC, dándole así categoría y reconocimiento de Estado.

Tampoco olvido la despedida fraternal y amistosa de Rodríguez Chacín a dos guerrilleros de las FARC que participaron en una operación de entrega de rehenes- Por televisión vimos que Rodríguez Chacín les palmoteó la espalda y les dijo: «Cuídense, muchachos».

El episodio de los ocho soldados nuestros, secuestrados y prisioneros de las FARC, no ha sido aclarado. Se desconoce si hay contacto con sus captores.

Es evidente que el silencio de nuestro alto mando militar esconde una situación irregular. El ministro de la Defensa debe informarle la verdad al país.

Propongo que la Asamblea Nacional interpele al general Padrino López y al almirante Ceballos para saber a qué atenernos y recuperar a nuestros soldados.


  • Héctor Pérez Marcano fue dirigente político y diputado del Congreso de la República.
  • hepema2006@gmail.com
  • Artículo publicado en Tal Cual el día 22/05/2021

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