Caso Ciudad Ojeda: rusos de Gazprombank se asustan con crisis petrolera en Venezuela

0
16
Rusos –también bielorrusos– que llegaron con todas las ventajas para operar campos asignados a Petrozamora, ahora se quieren ir debido a las dificultades para mantener ganancias en un negocio que parecía redondo.

Crece el rumor del cierre de Gazprombank en diciembre, ya que no exporta crudo desde abril, que fue el único embarque en el año


 

César Batiz / El Pitazo (Venezuela) – 14/09/2020

Mientras en Caracas, el jueves 10 de septiembre en cinco estaciones de servicio se formaron colas que entre todas sumaron una longitud de 9,7 kilómetros, en Ciudad Ojeda, municipio Lagunillas del estado Zulia, los conductores que quieran surtir sus tanques deben pagar a dos o tres dólares el litro, pasar un mínimo de dos semanas esperando el combustible o conformarse con andar a pie, en bicicletas o motos eléctricas, como ocurre también, con algunas variantes, en otras áreas de Venezuela.

Todo eso conforma una ilógica realidad para un país como Venezuela y sobre todo para una zona petrolera con un pasado pujante, donde hoy se vive una verdadera tragedia, hasta el punto que los rusos –también bielorrusos– que llegaron con todas las ventajas para operar campos asignados a Petrozamora, ahora se quieren ir debido a las dificultades para mantener ganancias en un negocio que parecía redondo.

El viernes le escribí a un empresario de Ciudad Ojeda para tratar un tema que no estaba relacionado con la industria petrolera. Pero en medio de su angustia por tener que mantener abierta una empresa sin que Pdvsa pague las deudas acumuladas, hizo un relato pormenorizado que revela la tragedia de Ciudad Ojeda, la Costa Oriental del Lago y, en general, del Zulia, que no dista mucho de ser la misma, como lo dijo el informante, de lo que sucede en Oriente.

A hora y media de Ciudad Ojeda está Mene Grande, donde en 1914 estalló el Zumaque I. Una media hora más cerca, pero hacia el norte de la Costa Oriental, se encuentra Cabimas, lugar en el que en 1922 reventó el Barroso. Ambos eventos llevaron al descubrimiento de yacimientos petroleros que se constituyeron en una riqueza para toda Venezuela.

Entre las dos localidades se fundó Ciudad Ojeda el 19 de enero de 1937, por orden del presidente Eleazar López Contreras. Sus habitantes saben que esa es una de las ciudades mejor planificadas de toda Venezuela.

Hasta inicio de la primera década de este siglo, la capital del municipio Lagunillas reportó crecimiento constante, gracias sobre todo a la actividad petrolera que impulsaba el comercio liderado por europeos, árabes y venezolanos, quienes encontraron en esas tierras la tranquilidad para labrar riquezas y formar familias.

Pero llegó el paro petrolero entre 2002 y 2003. Luego las expropiaciones de empresas contratistas petroleras en 2007. A partir de ese momento una sombra cayó sobre la entidad y sus habitantes, que hoy viven entre ruinas, carencias de recursos y falta de buenos servicios públicos, que hacen más difícil la vida de los ciudadanos, entre otros, para los jubilados petroleros que labraron la industria que el chavismo-madurismo con toda su corrupción e impericia robó y destruyó.

Sin embargo, en medio de tanta tragedia una empresa llegó y se instaló con todas las ventajas para operar. En la industria petrolera los conocen como los rusos, aunque entre sus gerentes se encuentran bielorrusos y venezolanos.

En marzo de 2012 se constituyó Petrozamora, una empresa mixta que tiene como accionistas a CVP y Gazprombank Latin American Ventures. De acuerdo con una investigación realizada por El Pitazo, Runrunes, Armando Info y El Confidencial de España, Gazprombank Latin American Ventures, presenta como socios a Gazprombank Global Resources y Derwick Oil and Gas, compañía presidida por Alejandro Betancourt, Pedro Trebbau y Francisco Convit.

El Estado le entregó a Petrozamora la explotación de campos en Bachaquero, Ceuta y Lagunillas. Pero también le otorgó el gas metano necesario para extraer con vapor el petróleo de los viejos yacimientos y, más evidente aún, le dio la protección de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), para frenar los robos de equipos petroleros en los pozos de lago y tierra.

Incluso, el fiscal general designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, en septiembre de 2017, ordenó a la Dgcim la detención de ocho altos gerentes de la División Occidente, mientras se encontraban reunidos en la sede de Pdvsa en El Menito, quienes fueron acusados de sabotear la actividad de los rusos. Buena parte de las oficinas de esos exgerentes fueron entregadas a los representantes de Petrozamora.

Este 2020, Petrozamora debió comenzar el año con una producción de más de 200.000 barriles diarios. En febrero, luego de un 2019 de sanciones de EE. UU. y mega apagones, la producción alcanzó 72.000 barriles. Seis meses después, en agosto, ronda los 42.000 barriles, según las cifras oficiales del Ministerio de Energía y Petróleo. Pero fuentes aseguran que esa cifra fue inflada por el oficialismo, pues la producción de Petrozamora no pasa de los 10.000 barriles.

Más allá de los fríos números existe una realidad palpable. Los ingenieros, técnicos y obreros de Petrozamora, quienes hasta diciembre del año pasado eran envidiados por sus colegas en la industria, debido a los salarios, bonos en euros y de alimentación, hoy padecen las consecuencias de la profunda crisis petrolera.

Algunos de ellos fueron enviados a sus casas sin goce de salarios. La empresa acumuló con sus trabajadores cuatro meses del bono de alimentación y la gente ya empieza a preocuparse, cuenta el empresario.

En las áreas operativas laboraban unos 15 rusos y bielorrusos hasta diciembre del año pasado. En la actualidad solo quedan cuatro en la sede de El Menito. Un trabajador de Petrozamora comenta que todos los campos de Lagunillas y Bachaquero están cerrados, porque no tienen dónde depositar el crudo extraído.

Todo eso lleva a que crezca el rumor del cierre de Gazprombank en diciembre, ya que no exporta crudo desde abril, que fue el único embarque en el año. Advierte el empresario que al irse dejarán una enorme deuda con proveedores, empresas de servicios, clínicas, alquiler de inmuebles y con sus trabajadores, quienes se mueren sin recibir ninguna atención médica, ni ayuda para el entierro.

Por ahora, solo cinco personas quedan en la oficina de Ciudad Ojeda, donde hasta el año pasado laboraban 100. A casi todos los traían de Maracaibo en transporte privado. Otra fuente consultada asegura que de los cinco empleados de Gazprombank, solo quedará el de finanzas porque están generando más gastos de lo que ingresa a la empresa.

Mientras eso ocurre con el futuro de Gazprombank, se escucha la advertencia que existen trabajadores de Pdvsa, quienes desmantelan instalaciones petroleras para tomar algo que puedan vender y así medio completar la quincena, causando más destrucción a nuestra principal empresa.

Así, mientras al igual que los habitantes de Ciudad Ojeda, usted permanece a la espera de un posible nuevo cargamento de gasolina iraní, los rusos de Gazprombank preparan su posible salida, huyendo a esta crisis petrolera extensiva a este país, tan necesitado de sentir nuevamente el orgullo de contar con Pdvsa.


  • CÉSAR BATIZ | @CBatiz / Periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación 
  • Artículo publicado en El Pitazo el día 13/09/2020

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.