La hora menguada del “Pollo” Carvajal, el dueño de sus secretos

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Por ahora Hugo “el Pollo” Carvajal Barrios es dueño de sus secretos, unos tesoros que pueden reducir su condena. El tiempo lo dirá.

Cuando el detenido llegue a EE.UU. tendrá la oportunidad de contar muchas historias. No solo podrá hablar de las rutas del narcotráfico y los tratos con la guerrilla, también de lo que sabe de la muerte de Hugo Chávez…


 

César Batiz / El Pitazo (Venezuela) – 11/09/2021

Acorralado en el fondo de una pequeña habitación, con una navaja en la mano, una peluca y cirugía en el rostro que intentaba ocultar su verdadera identidad, miembros de la Policía Nacional de España hallaron al general Hugo “el Pollo” Carvajal Barrios, el exdirector de Inteligencia Militar, en su hora más menguada, según El Mundo de Madrid.

El hombre que tenía el poder para complacer cualquier pedido de Hugo Chávez, como vengar la honra familiar, quien grababa y anotaba metódicamente los secretos de amigos y enemigos, el mismo que movilizó a todo un gobierno cuando lo capturaron en Aruba en julio de 2014, y luego fue recibido como un héroe contra el imperio, ahora está en una prisión en Madrid.

En esa ciudad se escondió durante dos años para evadir un proceso de extradición a EE.UU., donde lo esperan para declarar en tribunales de Miami, Houston y Nueva York, en este último, por cargos de terrorismo. Esta vez pareciera que difícilmente los amigos de Carvajal, como los miembros del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de España, lo salvarán del vuelo al territorio estadounidense.

En marzo de 2019, “el Pollo” Carvajal, quien desde 2017 comenzó a separarse de Maduro, llegó a Madrid. Presentó un pasaporte a nombre de Adolfo José Mouriño. Su segunda esposa, Angélica Flores, había viajado meses antes a la capital española. Ella preparó el camino. No solo compró la casa en la cual vivirían, también entabló relación con el exjuez Baltazar Garzón, el ahora abogado del empresario colombiano detenido en Cabo Verde, Alex Saab.

La misma Flores contó a El País de España en 2019, que su marido fue recibido por los funcionarios de inteligencia. La propuesta era que “el Pollo” entregaría información valiosa a las autoridades españolas.

En abril de 2019, a Carvajal lo veían pasear por su barrio, una urbanización de clase media alta madrileña, como si nada. Salía a comprar y regresaba a su casa. Tenía la vida social de un migrante recién llegado, la que de seguro no volvería a disfrutar en Venezuela, sobre todo luego de que pidió a los militares rebelarse contra Maduro.

El 12 de abril de 2019, tras la solicitud del Gobierno de EE. UU., la Fiscalía española ordenó la captura de “el Pollo”. Ese día se dirigía a tener una segunda reunión con los agentes del CNI, contó su esposa. Pero entre el Ministerio Público y la inteligencia parecía que no existía comunicación, y por eso lo atraparon tranquilamente en una calle de Madrid, sin escolta a su lado.

Pasó cinco meses en prisión; luego, bajo presentación. La Fiscalía apeló y los máximos jueces españoles autorizaron su reaprehensión y posterior extradición el 8 de noviembre. Pero el general, exjefe de la inteligencia militar venezolana, desapareció de escena. Se le escapó a los organismos de seguridad, los mismos que lograron infiltrar y vencer a ETA en España y Francia.

En realidad, “el Pollo” Carvajal estaba a 2 kilómetros y medio de la sede la Policía Nacional Española, en las afueras de Madrid, en uno de los tantos apartamentos que habitó en los últimos dos años. Los gendarmes llegaron a él porque la DEA pasó un informe en junio a sus colegas ibéricos. La clave para descubrirlo, irónicamente, fue la cirugía que se mandó a hacer para ocultarse, estrategia que develó su paradero.

Como lo contamos en El Pitazo, cuando el detenido llegue a EE.UU. tendrá la oportunidad de contar muchas historias. No solo podrá hablar de las rutas del narcotráfico y los tratos con la guerrilla, también de lo que sabe de la muerte de Hugo Chávez, de las interioridades del madurismo, de la corrupción en Pdvsa e incluso de más de una extraña muerte, como la del empresario alemán Christophorus Wilhem Deuts Keuters, en el hotel Eurobuilding.

Ese hombre germano era amigo del empresario procesado en EE.UU. por corrupción, Roberto Rincón, compadre del “Pollo” quien tuvo a los dos en la fiesta en Maracaibo de los 25 años de su compañía, Tradequip, a la que Carvajal llegó vestido con liquiliqui negro y sombrero.

También debe conocer qué pasó con el exalto funcionario de Pdvsa, Juan Carlos Márquez, hallado muerto en su oficina en España, cuando se preparaba a atestiguar por casos de corrupción en la estatal petrolera.

Por ahora Hugo “el Pollo” Carvajal Barrios es dueño de sus secretos, unos tesoros que pueden reducir su condena. El tiempo lo dirá.

La corrupción definitivamente mata

Las historias que nos llegan del Zulia son una peor que otra. Allí están las tristes muertes de trabajadores petroleros por falta de equipos de seguridad, como Estarlin Arteaga, quien resbaló y cayó al lago. No llevaba zapatos de seguridad ni salvavidas. También el caso de William Sánchez, el obrero petrolero que por falta de gasolina para mover su vehículo, caminaba más de dos horas diarias para ir a su trabajo, mientras que políticos y gerentes de Pdvsa reparten la gasolina a sus amigos o mejor postor.

También en el Zulia, específicamente en Maracaibo, se encuentra casi que en el abandono la planta de Pharma, que fue expropiada por Omar Prieto, gobernador zuliano, al empresario Raimundo Santa Marta, quien ahora desde Miami produce medicamentos para combatir el coronavirus, mientras en Venezuela se incrementan los casos de fallecidos por COVID-19.


  • CÉSAR BATIZ / @CBatiz / Periodista egresado de la Universidad del Zulia, especializado en Periodismo de Investigación. Director de El Pitazo.

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