Raúl Isaías Baduel, el preso de La Habana

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Los socialistas del XXI llaman traidor a Raúl Isaías y así también los oposicionistas insensatos. Sus compañeros de armas ya rara vez lo reivindican.

Hay fiesta de resurrección mediática en la madrugada del 14 de abril. Ocurre entonces el segundo suicidio de otra misma Venezuela


 

Víctor J. Poleo Uzcátegui / Venergia.org (Venezuela) – 16/04/2021

Allí va el almirante Orlando Maniglia, su blanquísimo uniforme lo lleva en alza. Recién ha llegado el general de Brigada del Ejército Alí Uzcátegui Duque. Por llegar desde Caracas están el comandante del Ejército y altos oficiales. El general Torres Finol y mandos de la FAV también están en camino a La Placera, sede de la 42 Brigada de Paracaidistas en Maracay. Las abejas se congregan en su colmena natural. Ya Raúl Isaías Baduel ha conversado por teléfono con los comandantes de las veintidós guarniciones y están todos contestes. El 13 de abril 2002, a media mañana, una Venezuela sufrió su primer suicidio: los poderes públicos fueron borrados desde Miraflores por un infame diktat.

La película ahora en reverso, dos días antes, el 11 de abril 2002: Raúl Isaías ha conversado con los comandantes de las veintidós guarniciones y están todos contestes. El gobernante transgresor debe irse de Miraflores.

Sea R el conjunto de razones que causaron la salida de Miraflores del transgresor mandante, salida “la cual aceptó”.

El 13 de abril, finales de tarde, inicia la Operación Dignidad bajo conducción de Raúl Isaías y su ejecución por Alí Uzcátegui (¿quién, yo?). Los tres helicópteros agenciados por Torres Finol van a por el transgresor destituido, un guiñapo humano reposando en La Orchila.

Regresar a Maracay con el ex mandante transgresor es la orden dada a Alí Uzcátegui por Raúl Isaías. Pero uno de los helicópteros aterriza en Miraflores con el destituido y ahora embriagado de triunfante soberbia y agazapadas venganzas. Hay fiesta de resurrección mediática en la madrugada del 14 de abril. Ocurre entonces el segundo suicidio de otra misma Venezuela.

Raúl Isaías quiso tener en Maracay al mandante destituido porque las razones R por las cuales fuera destituido estaban intactas. En buena lógica militar procedía un juicio al infeliz resurrecto. También procedía un gobierno bajo estado de excepción.

En el tiempo los desenlaces fueron otros.

El prestigio y liderazgo militar de Raúl Isaías no podía ser retado por Miraflores. El mandante re-instalado lo supo muy bien. Raúl Isaías le dejó claro a Sabaneta que una tarea pendiente fue, y sigue siendo, enjuiciarlo por las razones R que llevaron a su destitución por los mandos militares el 11 de abril.

Mientras tanto, en La Habana se estudió la psiquis inexpugnable de Raúl Isaías.  Apostaron al castigo diferido y Raúl Isaías fue así entonces comandante del Ejército, ministro de la Defensa, General en Jefe.

Luego de finalizada su carrera militar, baleado en Centro América y con huesos rotos de paracaidista genuino, Raúl Isaías hubo de confrontar en retiro las arteras acusaciones habaneras y dos prisiones en secuencia.  En alguna madrugada las bandas habaneras lo re-balearon en Maracay.

Para Raúl Isaías son ya hoy doce años de la más atroz prisión que jamás venezolano alguno haya conocido en la historia republicana.

Los socialistas del XXI llaman traidor a Raúl Isaías y así también los oposicionistas insensatos. Sus compañeros de armas ya rara vez lo reivindican.

Sin Raúl Isaías la cubanería parásita pudo hacer nido en Miraflores y en Fuerte Tiuna.

María Corina, arquetipo de coraje civil, bien podría decirnos a todos: no lloren como hombres lo que no supieron defender como mujeres.

Addenda 1

Ramirito Valdes era un gandul analfabeta todavía en los años 60s cuando perpetró sus fusilamientos en La Cabaña. Su otro yo venezolano es Alí Rodríguez Araque, procónsul de La Habana en Venezuela. Este par de criminales nutrieron la insania de Rafael Ramírez y sus ad láteres en destruir el Sector Energía (2002-2014). Héte allí los casos del sicariato de la Orimulsión, el fiasco de las empresas mixtas (ideado por Bernard Mommer), la erradicación de la ingeniería venezolana, el ostensible despilfarro y corrupción… y un etc. de incontables dimensiones. La Seguridad Energética es Seguridad de Estado y la Seguridad de Estado es vital en la doctrina de las FFAA. Ante ello, Raúl Isaías nos invitó a Elie Habalián y a mi como sus consejeros en temas de electricidad y petróleo. La confrontación entre las partes –Miraflores vs Raúl Isaías– focalizó en la destrucción intencional de la Sociedad y de la Economía, tema de la mayor importancia para las responsabilidades de las FFAA. Así las cosas, no pocas reuniones hubo con Raúl Isaías en su despacho de Fuerte Tiuna y en cuya entrada un oficial de rango mayor que medio fungía de recepcionista, curiosa disonancia jerárquica en su oficio. Me recuerda Elie, a su regreso como Gobernador ante la OPEP, que el oficial recepcionista era un cierto Vladimir Padrino López, el mismo que nos carnetizó el acceso a Fuerte Tiuna.

Addenda 2

Padrino López es una suerte de Eichmann y no será ahorcado si prevalece el argumento de Hannah Arendt. Eichmann cometió un delito no tipificado entonces por el Derecho Occidental, a saber: no distinguir entre el bien y el mal, y ese no distinguir se explica por no pensar. Dicho de otra forma: Eichmann era un autómata descerebrado. Los juicios de Nuremberg 1945-1946 establecieron la no obediencia debida si de crímenes contra la Humanidad se trata. La Habana encontró en Padrino López su personalísimo autómata descerebrado y de servilísima obediencia debida.

Addenda 3

Ante la progresiva degradación y disolución de las FFAA, estamos con un Raúl Isaías ya excarcelado de sus primeros siete años y nueve meses. Es entonces cuando se considera por mandos activos y en retiro una suerte de solución final al problema cubano y, de facto, a la sumisión de Sabaneta a La Habana. Entre varias, una narrativa procede con el reclamo a La Habana por la devolución a Venezuela de cincuenta toneladas de oro. La previsible negativa habanera devendría en un casus belli. A favor, entonces como ahora, una guerra contra la cubanería parásita unifica(ría) las FFAA y sería amalgama del rechazo del pueblo a Miraflores. En aquel entonces Venezuela exhibía superioridad militar sobre Cuba, escenario muy distante al actual cuando un Estado Mayor de las FFAA de Colombia ya dibuja su guerra fácil para ejecutar una también solución final al ELN y a las FARC-disidente atrincherados en territorio venezolano y protegidos por el pranato de Miraflores, protectorado de La Habana. Un cierto coronel adscrito a PDVSA y asiduo participante en reuniones resultó ser un agente del DIM y, a la postre, causante del segundo y actual encarcelamiento de Raúl Isaías y de no pocos oficiales activos y en retiro.

Addenda 4 – Comentarios

Relator: Una breve apreciación sobre Raúl Isaías Baduel

Raúl, el hombre callado, observador, con 360° de visión, con un plan permanente en su mente, militar de corazón y profesión, satisfecho con su escogencia, veterano de combate (casi ninguno en las FAN lo es), nunca buscó reconocimientos, nunca fue adulante, parco y sincero, respetuoso, y casado con las instituciones democráticas, no practica la perversión política. De esto último surge el problema que enfrenta, la perversión política, es una patología que permeó en los estamentos de la ingeniería política de este país, los viejos generales que combatieron la insurgencia se desviaron buscando premios y apologías a lo que era su deber. Es como que un médico busque reconocimiento porque curó una gripe o le salvó la vida a un paciente, jamás veremos ésto. Pero, en la perversión política que caímos, era común el sistema de premiación por «fidelidades» individuales… Santiago Ramírez, José Luis Prieto, los dos Martínez (el remache y el otro), González González, y así sucesivamente… se convirtieron en mediáticos vinculados a la perversión de los políticos. La izquierda maravillada, por fin, habían logrado romper la impermeable capa de vocación y abnegación de los militares.

El 11 de abríl 2002 tuvimos otro «carnaval de Rio» contado por sus protagonístas… Carneiro allá y aquí, Maniglia allá y aquí, el capitán de Navío Rommel allá y luego aparece en la junta directiva de PDVSA con Rafael Ramírez. Con esos y otros, el inmoral y oportunista Carmona negociaba la salvación de la patria… ¿pero Baduel dónde estaba? En la segunda guerra mundial, el payaso Stalin, cuando las tropas del Tercer Reich entraron a Rusia, corrió a esconderse en su Dacha, redactando la rendición,  mientras que Zhukov y otros generales ¿dónde estaban?… Zhukov y los generales rusos estaban en su trabajo, en sus cuarteles, ejerciendo su profesión, como un médico en la emergencia, observando, elaborando un plan, buscando revertir una derrota. No estaban en el «Carnaval de Río». 

La oposición alegre de la Venezuela Saudita, esa que espera «un guiso», lo acusa de restituir al tirano… la pobreza moral e intelectual chavista lo acusa también…

Baduel, en la 42 Brigada de Paracaidistas, junto a otros militares, tenía un problema que él no creó pero debía resolver… muy bien!!!… eso hizo. Observó los eventos, recabó información, midió las fuerzas y siguió las declaraciones de los protagonistas, observaba las calles y el nivel de aceptación o rechazo de la opinión pública, y en las FAN hacía lo mismo. Ningún militar se atrevía a decir o intervenir, ningún batallón se movilizó, ningún componente se manifestó, los generales se escondieron, algunos debajo de sus camas y las esposas se pusieron los soles dispuestas a impedir que se los llevaran presos. Pero Baduel estaba en su Comando ante un mapa de situación en pizarra, los distintos organigramas y el emplazamiento de los planes de contingencia, observaba y observaba, la constitución al lado. Era claro que no tenía vocación de dictador, vocación de poder, vocación de asaltar el «coroto» como sus antecesores, Marcos Pérez Jiménez, Hugo Trejo, Castro León, capitán Pedro Medina Silva, etc… ¡Es un militar Constitucionalista!

Al resto de los militares no les preocupaba el país, les preocupaba con quién carajo cuadrarse para pasar del anonimato a ser protagonista de la «historia».

El error lo cometió el político, el político que se creyó Napoleón Bonaparte, que repitió la hazaña del soberbio generalito que le quitó la corona al clérigo y se la puso. Carmona Bonaparte hizo lo mismo, se coronó… ¿qué carajo esperaban que hiciera un militar constitucionalista cuando ve este evento?, un acto de flagrancia a las instituciones y la constitución, descarado, abierto, y ningún militar de los que se encontraban allí sentados, entre ellos el almirante Tamayo (presumido de genio), fue capaz de pararse y detenerlo,, todos aplaudían a rabiar. Tristemente, allí entendimos que la democracia de 45 años de este país estaba retorcida, era una fuerza inerte en movimiento, pero sin contenido.

Para complementar, una vez fracasado el «asalto al coroto» por los «demócratas», todos voltean a juzgar y condenar al militar constitucionalista por la restitución del orden No Napoleónico sino democrático, aunque no nos guste el tirano Chávez. Lo que los historiadores y analistas (sesudos) de la política no dicen es que el militar constitucionalista emitió órdenes precisas:

1) Rescatarlo de la prisión.

2) Llevarlo a la 42 Brigada para comprometerlo en una salida democrática a la crísis por el fracaso contundente de su gobierno.

Pero nada de eso ocurrió, nuevamente al militar cirquero, ambicioso de abandonar el anonimato y sin compromiso con la República y sus leyes, de pensamiento corto, le llegaron a su precio.

Y, nuevamente, otro charlatán, ambicioso de abandonar el anonimato y cirquero, el general Ernesto Cedeño se prestó a la jugada de sellar la lápida -no a Baduel– a la República y las Leyes, hombre pequeño de estatura y pequeño de pensamiento. Cumplida su misión, lo pasaron a retiro y terminó como «guachimán» del CNE… así paga el diablo.

El Baduel militar trató de rescatar el orden constitucional promoviendo una salida política, sin un acto de facto como aspiraba el auditorium de Carmona Bonaparte.

Paradojas de la vida… ahora el auditorium de Carmona se constituye en la salida opositora y «democrática», los resultados están a la vista… el éxodo -como en el cuadro de Michelena– por las fronteras a pie, con una mochila de esperanza, sin electricidad, con la industria petrolera en ruinas, con la economía en ruinas, con los servicios públicos en ruinas,… con 400 «seminaristas» asesinados y sus almas en anonimato… Esa es la oposición Bonapartista que aplaudía a rabiar la coronación, la que hoy se muestra como solución y la que condena y opina de todo si ser experta, la que condena al militar constitucionalista… Esa es la historia del General.

Comunicador

No voy a mencionar datos o hechos históricos cuyos detalles íntimos desconozco. Me circunscribo a la parte comunicacional.

1 – Las adendas 1 y 2 cuentan con material excelente para otro artículo cuyo tema esté relacionado con RIB, Seguridad de Estado y el recepcionista asesino.

2 – La adenda 3 podría hilarse con el artículo.

3 – RIB, el preso de La Habana. Evidenciar más las razones: sólido prestigio, ascendencia en la FANB y bases chavistas, el natural sucesor u opositor formidable (ganó la Reforma Constitucional), patriota y quien sería infranqueable muro para cualquier tipo de destrucción en el país. Enemigo del para entonces oculto proyecto de la Internacional Comunista para Venezuela.

Después de que los cubanos asesinaran al de Sabaneta (un hijoeputa, pero venezolano) y con RIB fuera de combate, un colombo-cubano analfabeta funcional continuó aceleradamente la demolición del país ya sin trabas a la vista, excepto por la sociedad civil. Sociedad civil que puso a temblar al tirano y, por fin, en 2014 se inicia la era de terror en Venezuela, una de las dos formas de domesticar a las masas. Los cubanos necesitaban un extranjero en el poder para la demolición, de manera similar como funcionaba la cadena de mando en la URSS: rusos en la RDA, alemanes en Checoslovaquia, checos en Cuba, cubanos en Venezuela, venezolanos en Bolivia, etc. Un corazoncito patriota, por pequeño que sea, es incompatible con el marxismo (léase «tierra arrasada»).

‘Tamos jodidos, llegaron lejos…

Comentarista

Raúl era la presa de caza del HDP de Sabaneta, cobarde como siempre lo fue, esperaba instrucciones del otro cobarde de La Habana. Nuestro querido José Suárez Nuñez así lo destaca en su libro: De cómo 50 guerrilleros derrotaron un ejército. El cobarde La Habana -escondido- esperaba en la serranía a que las negociaciones de alto nivel le dieran un país a destruir.

En las FAN, un nido de ratas donde el profesionalismo escasea, donde los compañeros de promoción se tiran a matar, todos pujaban por ganarse los «favores» del cobarde de Sabaneta, harían cualquier cosa para lograrlo. Eso facilitó la tarea de La Habana, pues era sólo regar la voz que había «necesidad» de sacrificar al General y cualquiera se prestaba a ello, desde un capitán hasta su propio compañero… General Uzcátegui.

Pero había que urdir un plan, para descalificarlo moralmente… acusarlo de corrupción. A Cruz Wefer, el líder del Plan Bolívar 2000, no lo acusaron y hay pruebas que robó descaradamente para él y su amante, la Miss Barinas. El edecán, ahora preso en los EEUU, también robó y no lo tocaron, el «tuerto» robó y nada se le hizo… la lista es larga. Pero en el caso del General, con hoja de servicio impecable… cómo destruirlo?… la única forma es moralmente.

Buscaron un sigüí, el coronel pudo ser, pero el ejecutor «técnico» de la maniobra era el fiscal militar Ernesto Cedeño, un oscuro coronel abogado que trabajaba en la denigrante corte marcial. Su máxima aspiración era llegar a Presidente de la Corte, suficiente una llamada, una reunión, y el plan rodó. Ernesto fue llamado por el General a su Despacho, a fin de conocer las nuevas razones sobre su caso, no hubo amenazas, atropellos, intimaciones, la victima escuchó con parquedad. El victimario confiesa estar «cagao», !claro!… la mentira y la presión de esa inmoral misión (con un sabido premio) a la cual se comprometió así lo tenían. El General enfrentó el juicio, no llamó al HDP, no movió palancas, solo enfrentó la situación con transparencia, pues sabía que su juicio era político, y provenía del pais que había colonizado a Venezuela sin disparar un tiro, tampoco había mucho que hacer para detener la historia. Pudo exiliarse, pudo irse con los documentos que poseía, pero no lo hizo, se quedó y enfrentó su suerte, pudo negociar en La Habana pero no lo hizo… la pregunta es: ¿puede un hombre con estas características ser culpable de lo que se le acusa?, obvio que no.

El premio a la «hazaña» del coronel abogadillo, fue el Sol de general, la presidencia de la Corte Marcial por corto tiempo, algo como… reina por un día. Fue destituido por la llamada de un edecán, ni siquiera el HDP lo llamó, ni tampoco le respondió llamadas, cuando se encontraba en un sepelio. Terminaría con un flux Montecristo, un radio trasmisor en su mano, recorriendo las instalaciones del CNE, chequeando que las puertas se abran o se cierren a la hora. Ni siquiera lo tomaron en cuenta como rector, o rector suplente, o consultor jurídico… así terminan los que pactan con el diablo.

La actuación del coronel de PDVSA es la declaración de un testigo más…en el expediente.

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