Testaferro de Diosdado Cabello paga sus deudas con bono venezolano

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Ser testaferro de Diosdado Cabello le dio sus frutos al «patriarca del jamón», Juan Luis Gómez. (Archivo).

El consejero del consorcio de Cárnicas Joselito, Juan Luis Gómez, pasó de tener una deuda de 77,9 millones de euros a la mitad, 37,3 millones


 

Gabriela Moreno / PanAm Post (Latinoamérica) – 05/11/2020

Adiós a la quiebra. Para el consejero del consorcio de jamones ibéricos y embutidos Cárnicas Joselito, Juan Luis Gómez, terminó la crisis financiera al recibir 300 millones de euros en un bono venezolano.

Ser testaferro del funcionario del régimen chavista, Diosdado Cabello, le dio sus frutos. Sus angustias acabaron cuando el consorcio que agrupa 28 sociedades pasó de una deuda de 77,9 millones de euros a la mitad, reseña OKDiario.

Tres años después de que Juan Luis Gómez informó a sus socios sobre sus negocio con el chavismo, la familia reestructuró y saneó el consorcio.

La magia del dinero

El grupo amplió su capital a 1,6 millones de euros y trasladó su sede de la calle Almagro de Madrid a Salamanca. También se dividió el patrimonio en cinco filiales. Se resumieron en Inversiones Resten, Inversiones El Cubillo, Explotaciones Agropecuarias Gaitán, Explotaciones Agropecuarias Chimena y Explotaciones Agropecuarias Coto del Rey.

Con esta reestructuración, Cárnicas Joselito declaró en 2018 ventas por importe de 36,2 millones de euros y cerró el ejercicio con una ganancia de 11,5 millones.

Celebración con lujos

Como testaferro, Gómez celebró una gran fiesta gastronómica para celebrar su gesta. El festín consistía en 20 jamones Joselito Vintage de once kilos cada uno, 60 kilos de lomo, nueve mil croquetas y 60 kilos de carne de cerdo ibérico, con el cual despidió las preocupaciones.

En 15 mil piezas de vajilla y cristalería se sirvió el festín en octubre de 2018 con la excusa de su 150 aniversario en el Teatro Real de Madrid con 1.600 invitados.

Reconocidos chefs como Quique Dacosta, Albert Adrià, Joan Roca, Paco Roncero y el maestro pastelero Paco Torreblanca lo acompañaron en su espectáculo que amenizó la soprano Ainhoa Arteta y el pianista chino Haochen Zhang.

En total, se contrataron 60 cocineros y 150 camareros. Con eso, el consorcio demostró que se mantendría operativo en Europa, Asia y China.

Los problemas

Gómez tenía un agujero en sus cuentas cuando gestionó el bono. Una de las cinco filiales a las que el consorcio pertenecía llamada Promociones Urbanas La Glorieta estaba en la quiebra.

Una crisis inmobiliaria frenó la venta de las lujosas viviendas del complejo que obligó al grupo Cárnicas Joselito a inyectarle 8,5 millones.

Esta empresa era su primer tormento. Con ella, adeudaba al Banco Popular 19,5 millones de euros que usó para financiar la construcción del complejo de lujo Doncella Beach en Málaga.

Más presiones

El patriarca del jamón español también tenía otras cifras rojas en 2013 indica el medio. Cinco de sus empresas estaban graves. Según OKDiario, Explotaciones Cubillo le generaba pérdidas de más de 5 millones de euros y la hostelería Gourmet Trespuntocero SL sólo le sumaba 2.063 euros ese año.

También la firma de distribución de productos cárnicos Cerdo Calidad SL solo lo benefició con 318.930 euros, el rumbo de la empresa de explotación de restaurantes Goyanar 5 SL estaba con un cierre de 5.483 euros de pérdidas y la firma de productos cárnicos de alta calidad Suma Premium SL lo compensó con apenas 40.257 euros.

Socios controlados y enriquecidos

El empresario canario Martín Hernández González, que actuó como socio de Juan Luis Gómez, constituyó con su parte de los beneficios una sociedad de intermediación financiera en Londres y creó una cadena hotelera en Tenerife.

Martín Hernández unió a Gómez en 2013 con la venezolana Verónica Álvarez, que estaba en posesión del bono de deuda soberana y buscaba inversores para actuar como testaferros Cabello.

El consejero delegado de Cárnicas Joselito desconfió del empresario canario y ordenó que permaneciera en Bucarest, Rumanía, para evitar fuga de información. Allí permaneció sin teléfono móvil ni acceso a internet y con todos los gastos pagados por Gómez, bajo el cuidado y la vigilancia de una hermana y un cuñado del rumano Petru Ciuciu.

Hasta ese momento, Martín Hernández dependía económicamente, por completo, del copropietario de Cárnicas Joselito.

“¿Me van a matar?” preguntó Martín Hernández, pero todo cambió después de que, en septiembre de 2014, la abogada que asesoraba a Gómez firmara en Hong Kong el bono venezolano en nombre del grupo de inversores españoles.


  • Gabriela Moreno / Periodista venezolana residenciada en Chile. Egresada de la Universidad del Zulia. Experiencia como editora y productora de contenidos para medios impresos y digitales con énfasis en las fuentes de política e internacional.
  • Artículo publicado en PanAm Post el día 04/11/2020

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