Víctor Poleo: «Nuestro sistema eléctrico está muriendo»

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Víctor Poleo: "Lo primero sería desaparecer CORPOELEC recatando así la tradición de la industria eléctrica y retomar los postulados de la ley del año 1999".

Víctor Poleo es profesor universitario, conocedor del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), Poleo fue viceministro del entonces Ministerio de Energía y Minas (MEM) entre los años 1999 y 2001


 

Luis Silva / Provea (Venezuela) – 11/03/2019

–¿Cuál era el proyecto y la visión de la interconexión eléctrica en el país antes de 1998?

Antes de entrar en materia hay que decir algunas cosas. El tema eléctrico es un tema tecnicista: megavatios, megavatios-hora, líneas de transmisión de 400.000 voltios, esto aterra a cualquier viandante. El mensaje no debe ser tecnicista, cuando estuve en el gobierno y hablábamos en esos términos se rieron de nosotros y construyeron todo un argumento en contra del río Caroní, como lo hicieron Navarro, David Paravisini hace poco en una entrevista, Alí Rodríguez diciendo “no hay que poner todos los huevos en una canasta” y ahí tenemos al Caroní. Ese gran error estratégico que dijo Giordani es el que nos está suministrando 8 de cada 10 minutos de electricidad en el país. El Zulia no tiene electricidad, Margarita tampoco.

Tenemos que hablar del tema renta petrolera y predación de esa renta, este gobierno ha coincidido con una altísima e inusual renta del orden de 1 millón de millones que se facturaron entre el año 2004 y el 2014. ¿Cómo atraparon este dinero los Ramírez y los Villalobos y los Diego Salazar? Creando problemas, como hay un problema la solución la tenemos, utilizamos el dinero de esa renta para comprar plantas y planticas termoeléctricas. El gobierno cabalgó sobre esa renta, Hugo Rafael (Chávez) nunca se imaginó que iba a tener esa fortuna en sus manos y empezaron los acuerdos con el Foro de Sao Paulo, con los Kirchner, con Lula, con resultados como los de la planta TOCOMA inconclusa, diez proyectos de ferrocarriles inconclusos. Los personeros del gobierno se emborracharon, enloquecieron, no tenían ética, ni conocimiento. No se puede culpar al teniente Jesse Chacón, ni a Motta Domínguez, ellos están allí para terminar de destruir, existe una intencionalidad que viene de La Habana, el enemigo somos nosotros y en tiempos de guerra destruyes y tomas posesión.

Entonces para destruirnos como nación tuvieron la renta petrolera y destruyeron el sistema eléctrico, asfixiaron a la sociedad y asfixiaron la economía, colapsando la producción. Cerraron las empresas de Guayana con toda intencionalidad. Desde el 2003 tienen 15 años repitiendo el mismo error diciendo que la culpa es del Caroní, en este país hubo y hay escuelas de ingeniería, la historia de la electricidad en este país comenzó hace 120 años, hubo recursos que se despilfarraron, un sistema como el nuestro que solo existe en países como Canadá o Noruega lo destruyeron, es un milagro que queden tres líneas de transmisión que lleven energía a Occidente y a Oriente.

Dicho esto comencemos. En el año 1960 se construye la primera planta generadora: Macagua. Esta planta comienza alimentando a la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), construcción que se hace con ingeniería italiana, para su momento la más avanzada, después se construye la primera etapa del Guri, ya hay suficiente electricidad para exportar al oriente del país, todavía no a occidente, se construye la primera línea de 400.000 voltios que pasa por el Tigre y llega a Santa Teresa, para ese momento no había país en Latinoamérica que hubiera experimentado con esos voltajes, grandes voltajes para grandes distancias y grandes volúmenes, no era la concepción cubana de “un pueblito, una plantica”, era la concepción de integrar la hidroelectricidad producida por el Caroní que es abundante, barata y limpia, con la energía termoeléctrica, que para el momento ya existían al norte del país. Después viene Guri II y se comienza a interconectar el sistema, esto se hace con tres grandes líneas que van a Malena, a una subestación que se llama San Gerónimo y de ahí a la subestación Sur, cercana a Santa Teresa, que alimenta a Caracas. Otra línea va a La Arenosa alimentando Maracay, Valencia, Puerto Cabello y hay otra que sale al Zulia.

A partir de la año 1963 y durante siete años, vista la necesidad de la interconexión, se cambiaron las frecuencias de todos los electrodomésticos en el país con el objetivo de aprovechar el suministro de Guri, esto fue hecho por estudiantes de ingeniería de las universidades y es cuando La Electricidad de Caracas se interconecta con la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE) y con Electrificación del Caroní C.A. (EDELCA). En el año 2000 el sistema de la Electricidad de Caracas, el de más larga tradición, fue comprado por la empresa norteamericana de “asalto” llamada Applied Energy Services (AES), violentando leyes y la constitución, estuvo siete años y no invirtió un céntimo. Cuando anteriormente hablaba de intencionalidad en la destrucción, ese fue el primer aviso, Chávez y Alí Rodríguez pensaron que podían golpear a la familia Zuloaga, aunque la verdad es que ellos solo contaban con el 7% de las acciones de la empresa, un 13% de los Capriles, un 10% en manos de capitales venezolanos y el resto estaba en manos de los usuarios y de los trabajadores de la compañía. Eso es lo que hoy está destruido, porque el pensamiento habanero de Alí Rodríguez y de los pseudo ingenieros actuales, es totalmente distinto al pensamiento integrador del sistema interconectado, si tengo sinergia, si hay economías de escala bien vale la interconexión, de manera de tener energía termoeléctrica en el norte del país e hidroeléctrica en el sur. Esa es la historia, cuando en este país existía una clase política que respetaba las decisiones técnicas y que sabía además que el crecimiento económico no podía ocurrir sin electricidad.

–Viendo ese panorama histórico uno se pregunta cómo pudo realizarse sin un marco legal. Es a partir del año 1998 que se aprueban una serie de leyes para el sector eléctrico ¿Cómo está regulado el servicio de electricidad en el país actualmente?

Sí, es algo insólito e inédito, tuvimos 110 años sin ley eléctrica, funcionando relativamente bien, salvo CADAFE. La primera ley me tocó dirigirla y consensuarla, fue una de las pocas leyes donde participaron todos los actores: empresas eléctricas, usuarios, gobierno, académicos. En el proceso de creación de esa ley se discutió absolutamente todo desde el modelo económico, las tarifas, la interconexión, la expansión del sistema y los combustibles termoeléctricos, fue una experiencia formidable en el año 1999, en ese momento estaba Alí Rodríguez de ministro y Álvaro Silva.

A Rodríguez lo invité 20 veces para que escuchara al colegiado eléctrico y no fue, lamentablemente ellos dos son del tipo de abogados legisladores que tradicionalmente en Venezuela discurren autoritariamente, algo como: El petróleo es de color negro, artículo 1, parágrafo único: excepto cuando el ministerio diga que es de color marrón. Ese es el pensamiento legislador nuestro. La ley se sancionó en diciembre de 1999, en medio del deslave de Vargas. Esa industria centenaria, regionalizada, con distintas escuelas de ingeniería, que distingue que no es lo mismo producir energía eléctrica en el Caroní que en PLANTACENTRO, donde necesitas quemar combustible y en el Caroní necesitas entender el agua y su comportamiento de caudal en el tiempo, son escuelas distintas, se le advirtió mil veces a Alí Rodríguez el porqué no debería existir casa matriz o holdings, que es lo que es actualmente la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC): una monstruosidad conceptual e institucional.

–Luego de la aprobación de esa ley ¿qué ocurrió?

Esta ley estaba condicionada por las privatizaciones que venían, en ese sentido se le pidió al Fondo de Inversiones de Venezuela que revirtiera el proceso. En aquel momento CADAFE venía comportándose como una empresa bajo el monopolio de Acción Democrática y COPEI generado fondos para esos partidos, la consecuencia de ese manejo fue por ejemplo el proyecto del Uribante-Caparo, nunca terminaban, necesitaban siempre más y más dinero. En ese sentido había que corregir las ineficiencia de CADAFE que aunque en los años 80 electrificó al país, permitiendo que el 90% de las poblaciones de 500 o mil habitantes tuviera electricidad, había que cambiar una estructura vertical que generaba, transmitía y distribuía, y pasar a crear una empresa para cada uno de esos procesos, esto permitiría que el regulador eléctrico conociera los costos, redundando en una mejor formulación de tarifas para los usuarios. Eso no se logró y ya entre 2001 y 2005, entra el caso de Villalobos y la vieja CADAFE aún más corrupta.

Otra acción que se quería realizar con esa ley era pasar la Oficina Planificación del Sistema Interconectado (OPSI), encargada de planificar el despacho económico de carga en tiempo real, a un estatus mayor convirtiéndola en Centro Nacional de Gestión, ya que la OPSIS era un acuerdo entre tres empresas, no tenía estatus institucional, que permitiera por ejemplo ordenarle, a las plantas del oriente del país fabricar tantos megavatios/hora con gas o al Caroní envíe tantos megavatios al Zulia, con el objetivo de no gastar innecesariamente combustible, en el caso de las plantas del norte, ni gastar agua del Caroní sin que hiciera falta, con el adicional que este centro debería ser independiente del ministerio. La idea era acercar las empresas al usuario, por ejemplo que hubiera 300 empresas en Caracas de distribución/comercialización con el objetivo que se convirtieran en la contraparte al usuario para que este pudiera realizar los reclamos, fueran de servicio doméstico o de alumbrado público. En la ley quedaba entonces establecido que la hidroeléctrica quedaba en manos del estado y las termoeléctricas en manos privadas.

–Tomando en cuenta que esa ley no llegó a aplicarse y buscaba mejorar la eficiencia del servicio, ¿puede afirmarse entonces que el servicio actualmente no es rentable?

No lo es. Puedo decir que lo poco que se recauda es alrededor del 20%, ya que el resto es robado por tomas ilegales, porque no hay medidores, etc. Con ese 20% de recaudación no es posible mantener este sistema, es decir no hay dinero para mantenimiento, reparaciones y reemplazo, que es lo que estamos viviendo ahora. Si seguimos tocando el tema legal, tenemos lo ocurrido en 2002 y se entra en lo que se llama vacatio legis, y los cambios del modelo organizacional no se efectuaron, en 2004 Luis Tascón me dice que esa ley era neoliberal y que había que reformarla, lo hicieron y la llenaron de no sé cuántos artículos, unos más punitivos que otros, como el artículo 104 que dice que puedes ir a la cárcel si difundes información que el gobierno, discrecionalmente, considera que es secreto de estado.

–¿Cuál es la capacidad del sistema y qué es lo efectivamente entregado a los usuarios en cuanto a servicio eléctrico en este momento?

Tenemos 8 años, desde el 2010, que OPSIS no suministra esa información, no sabemos lo que ocurre con el sistema eléctrico. Anteriormente esa oficina tenía una página en Internet donde se podía ver cómo se estaba despachando la electricidad y si había una falla por qué ocurrió. Por otra parte los anuarios estadísticos del sector se publicaron hasta el 2014. Éramos un país donde abundaba información de todo tipo, eléctrica, de petróleo, de gas. En el año 1999 teníamos 15 mil megavatios disponibles y el sistema requería 11 mil, de manera que teníamos una holgura de 4 mil megavatios, esta holgura termina en 2006 cuando la oferta y la demanda se cruzan, es decir se tuvo 6 años para poner en marcha un plan que ya existía, sin embargo si lo vemos en el contexto histórico puede verse que hubo una intención de quebrar la demanda. Entramos en la historieta de los bombillos ahorradores y la generación distribuida y la demanda cae, pero muy poco ya que el uso de esos bombillos no tuvieron mayor impacto, se redujo en 1.000 megavatios, sin embargo eso fue otra de las estafas cubanas, bombillos comprados a 35 centavos de dólar y los revendidos al país en 3 dólares. Avanzando llegamos al 2010 y se cierran las empresas de Guayana que no es poca cosa, una zona que demanda más electricidad que Perú y Ecuador juntos cayendo de nuevo la demanda, luego comienza la caída producto de la emigración.

Puede verse que la intencionalidad era aplastar la demanda, sin embargo producto del crecimiento vegetativo la demanda sigue creciendo, a pesar del cierre de industrias, comercios y menos personas, con una oferta, según lo que hemos podido investigar a través de empresas consultoras y personal que ya no está en el sistema eléctrico de unos 14.000 megavatios es decir menos de lo que se suministraba en 1999. ¿de dónde salen esos 14.000 megavatios? Por inferencia salen 12.000 del Guri y los 2.000 restantes de las termoeléctricas. Por ejemplo, PLANTACENTRO de 5 turbinas, funciona una, a veces, TACOA que funciona irregularmente esto a nivel de grandes plantas, el resto de las plantas de vieja data que quedan aquí y allá suministra el resto. En 2010 cuando entraron en la locura de la crisis eléctrica, el gobierno comenzó a comprar plantas y planticas donde fuera, hablaron del blindaje de Caracas, entonces los Derwick, los Villalobos, los argentinos, los cubanos, todos metieron mano, pero no en el sistema eléctrico, metieron mano en la renta petrolera y es Rafael Ramírez el responsable. Ninguna de esas plantas está en funcionamiento ahora, es decir es una infraestructura ociosa, perdida, que no tienen combustible para operar.

–¿Tiene estimaciones de paralización del sector productivo producto de la falta del servicio?

Según Carlos Larrazábal, presidente de FEDECAMARAS, dice que de las casi 15.000 empresas de manufactura y de comercio dos tercios están inactivas. Es decir en una 70% la causa puede ser atribuible a falta de suministro eléctrico, no puede operarse empresas por ejemplo en la industria del plástico, de fundición cuando tienes un suministro eléctrico irregular, se pierde la producción en línea.

–¿Qué explicación tiene respecto a la baja incidencia de apagones en Caracas respecto a otras zonas del país?

Porque la privilegian, le quitan suministro eléctrico a otras zonas del país para direccionarlo a Caracas. Felizmente, desde los tiempos del sistema interconectado, Caracas tiene un sistema anillado con cuatro subestaciones, dos del norte y dos del sur. Del norte suministra TACOA que es termoeléctrica, suministra a través de 5 líneas de 230 y 115 megavatios, la del sur que viene del Guri a través de las subestaciones ubicadas en el eje Guarenas-Guatire. Además están las subestaciones de las estaciones de bombeo de agua que traen mucha electricidad. Después tienes el Metro de Caracas, que fue bien pensado con sistemas alternos de respuesta eléctrica, que sin embargo falla.

No hay que subestimar lo que está pasando en Caracas, es algo bastante grave, lo que estamos viendo es un espejismo, los sistemas eléctricos del centro de la ciudad están desde los años 30, tenemos 18 años sin mantenimiento y sin reemplazo. Hace algún tiempo, frente al edificio del periódico El Universal han explotado tanquillas, en los alrededores del Palacio de Miraflores, también ha habido fallas eléctricas, toda esa circuitería necesita reemplazo. Si hablamos del este de la ciudad, los sistemas están desde de los años 50 cuando se construyeron las urbanizaciones. La empresa AES vendió los corredores eléctricos y las áreas de expansión de la Electricidad de Caracas, hay muchos espacios que pueden verse todavía con la antigua fachada de esa empresa. Eso estaba pensado así: más población, más subestaciones, más transformadores, más acometidas eléctricas. No nos sorprendamos cuando un día pase lo que pasa en Maracaibo y comiencen a explotar las subestaciones, señal de un sistema que está muriendo.

–Ese re direccionamiento explica entonces que estados fronterizos como Táchira y Zulia tienen tantos problemas con el suministro eléctrico

Eso, su ubicación geográfica y su dependencia casi exclusiva del Guri, lo que los convierte en sistemas débiles y vulnerables. Parte de la estafa continuada por ejemplo fue las plantas de TERMOZULIA, que necesitan gas, pero no hay porque la extracción ha bajado, de cada barril de petróleo salen 7 m³ de gas, este año vamos a terminar en 1.100.000 barriles de petróleo diario, se están perdiendo 40.000 barriles por día. Tampoco las refinerías están funcionando por lo que tampoco hay suministro de diésel termoeléctrico, sin combustible pues las plantas cierran. En el caso del Táchira están funcionando las viejas plantas y el poco suministro hidroeléctrico de la zona. El Caroní está dando todo lo que puede, pero no puede dar todo el suministro del país, es necesario que funcionen las plantas termoeléctricas del eje norte-costero. Esa realidad permite ver la errada visión de un pueblito –una planta, si a Guasdualito le coloco una planta diésel, que es lo que usualmente se ha venido haciendo, para esta planta debo traer diésel desde la refinería de AmuayCardón o desde El Palito y esas refinerías no están produciendo. Ahí se ven las ventajas del Sistema Interconectado Nacional, felizmente tenemos agua en el Caroní.

–Agua que está amenazada, por cierto, con la explotación minera histórica a la que suma el Arco Minero.

El Guri vive de las aguas del sistema Caroní–Paragua y también del Amazonas, si continua la minería salvaje con la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMIMPEG) estoy condenado a muerte al Caroní, porque al erosionar los suelos, los bosques, los cursos de agua, estoy alterando el sistema de agua y sin agua no tengo electricidad, entonces es un doble asesinato: el ecológico y el eléctrico.

-¿Cuál sería la hoja de ruta si en este momento hubiera una transición de gobierno para recuperar el SEN?

Lo primero sería desaparecer CORPOELEC recatando así la tradición de la industria eléctrica y retomar los postulados de la ley del año 1999: separar actividades, crear las empresas de transmisión, socializar la distribución y eso puede ser formación de capital del pueblo, reconstruir EDELCA. ¿Cómo? Llamar a Canadá y Noruega de tradición hidroeléctrica tomando toda su experiencia, porque todavía en el Alto Caroní están pendientes cuatro desarrollos, concluir TOCOMA todavía inconclusa gracias a la pillería de Lula y de los Kirchner, detener la minería salvaje militarista, privatizar todas las termoeléctricas del país y la última recomendación sería crear un fondo de capitalización para la reconstrucción.


  • Luis Silva | Especial para Provea

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