El oro negro de Pdvsa colmó las bóvedas bancarias en Suiza

Una docena de las cuentas constituyen hallazgos que hasta ahora no se reportaban en los documentos judiciales sobre los casos.

Los datos obtenidos en la filtración de los ‘Suisse Secrets’ revelan que más de dos docenas de ciudadanos venezolanos, vinculados a cuatro tramas de corrupción en Pdvsa, acumularon activos por al menos 273 millones de dólares en 25 cuentas abiertas en Credit Suisse entre 2004 y 2015, fondos procedentes de negociados turbios con la principal empresa del Estado


 

Varios* / Armando.info (Venezuela) – 24/02/2022

Desde su pequeña lancha, Roberto ha observado el ascenso y la caída de la industria petrolera en Venezuela. Durante una década, ha transportado a los trabajadores de la estatal petrolera Pdvsa desde las orillas del Lago de Maracaibo hasta las vastas instalaciones de producción que alguna vez fueron la joya de la corona de la compañía más importante del país.

Pero a medida que la industria se ha ido derrumbando, también lo ha hecho su calidad de vida. «Todo ha cambiado… Se acabó», dijo Roberto tras pedir que se cambiara su nombre por miedo a represalias. De orgulloso trabajador en la industria, que llegó a ser motor de una de las economías más fuertes de América del Sur, el lanchero pasó a ser testigo de su hundimiento, debido a una combinación letal entre mala gestión y corrupción.

Entre fraudes, sobornos y estafas monetarias adelantadas por funcionarios, contratistas y allegados a Pdvsa, el drenaje del botín venezolano se ha llevado a cabo a través de complejos esquemas donde la banca internacional y los paraísos fiscales han jugado un rol estelar. Ahora, la investigación periodística de los Suisse Secrets ubicó las fortunas que algunas de esas personas han ocultado en el banco Credit Suisse, a partir de una filtración entregada por una fuente anónima al diario alemán Süddeutsche Zeitung, que la compartió con Occrp (siglas en inglés del Proyecto de Reportería del Crimen Organizado y la Corrupción) y 48 medios aliados alrededor del mundo que revisaron cerca de 18.000 cuentas, abiertas desde 1940 hasta la década de 2010. Entre todas, acumularon fondos por más de 100.000 millones de dólares.

Con documentos judiciales de España, Estados Unidos y Andorra, se identificó a los principales implicados en estas tramas de soborno y cohecho vinculadas con Pdvsa. Luego, con los datos bancarios obtenidos, se determinó que más de 20 venezolanos vinculados a cuatro esquemas de corrupción de Pdvsa acumularon a lo largo de los años activos por más de 273 millones de dólares en 25 cuentas del Credit Suisse, y posiblemente mucho más. En algunos casos, las cuentas contenían fondos más cuantiosos que lo que hasta ahora las autoridades han hecho público.

La revisión de los registros bancarios también permitió descubrir que al menos una docena de cuentas de Credit Suisse que fueron utilizadas para el movimiento del dinero nunca han sido nombradas en documentos judiciales. Entre ellas había cuentas bancarias de 12 socios y familiares de personas implicadas en uno de los fraudes.

Casi todas las cuentas se abrieron entre 2004 y 2015, lo que abarca el período en que se produjeron estas tramas de corrupción en Pdvsa. Algunas permanecieron abiertas incluso después de que los titulares de las cuentas fueran arrestados, acusados, extraditados, se declararan culpables de graves delitos financieros o fueran señalados en medios por dar o recibir sobornos.

“Creo que las leyes del secreto bancario suizo son inmorales», comentó la fuente anónima de la filtración en una declaración. «El pretexto de proteger la privacidad financiera no es más que una hoja de parra que cubre el vergonzoso papel de los bancos suizos como colaboradores de los evasores fiscales. Esta situación permite la corrupción y priva a los países en desarrollo de unos ingresos fiscales más que necesarios”.

Otros críticos señalan que el papel de Credit Suisse al facilitar tramas de corrupción en Venezuela y en otros países no es solo un problema interno del banco, sino que también está relacionado con las leyes suizas que fomentan el secreto bancario extremo y castigan a quienes lo denuncian.

«El sistema bancario suizo sigue siendo uno de los destinos favoritos, no solo para las ganancias de esquemas de soborno masivo como los que involucran a Pdvsa, sino para el uso de compañías como Pdvsa como vehículos para el lavado de ganancias criminales», dijo Alexandra Wrage, presidenta de Trace, organización anticorrupción sin fines de lucro.

El Lago de Maracaibo es un recuerdo crudo de los costos de esa corrupción que llenó los bolsillos a una élite de funcionarios pero que empujó a Venezuela a la ruina. Cuando fue visitado por los reporteros en noviembre de 2021, en el sitio se veían botellas de refresco flotar en el agua sucia y una muñeca de Hello Kitty cubierta de lodo negro que había sido arrastrada a la orilla. Muchas de las gigantescas instalaciones de Pdvsa a lo largo de la costa están ahora abandonadas y cubiertas de maleza.

Roberto, que antes ganaba lo suficiente para llevar una vida estable de clase media, dice que ahora apenas logra alimentar a su familia. Está pensando en unirse a los seis millones de venezolanos que han salido del país desde 2015. «¿De qué vale tener patria si el pueblo está pasando necesidad?», dijo. «¿Qué hago con tener la familia unida si no tengo qué darle de comer?”.

Un hombre camina sobre los desechos que se acumulan a orillas del Lago de Maracaibo. Crédito: Marian S.
En un campo de trabajadores de Pdvsa abandonado todavía permea petróleo del suelo. Crédito: Marian S.
La falta de inversión vació muchas de las sedes de Pdvsa cercanas al Lago de Maracaibo. Crédito: Marian S.

Lavando el petróleo

A más de 7.300 kilómetros del Lago de Maracaibo, al otro lado del Océano Atlántico, un antiguo alto funcionario del Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela, acusado de saquear Pdvsa, vive en las afueras de Madrid, la capital española, en una mansión con piscina valorada en dos millones de euros (alrededor de 2,36 millones de dólares).

Hace años que Nervis Villalobos no siente el calor sofocante de su ciudad natal, a orillas del Lago de Maracaibo, pues no puede volver. Enfrenta cargos de corrupción y lavado de dinero en España y en Andorra, así como en Estados Unidos y Venezuela, que han solicitado su extradición.

Como intermediario clave en la industria petrolera de Venezuela, Villalobos presuntamente recibió sobornos de empresas extranjeras a cambio de ayudarlas a conseguir lucrativos contratos con la petrolera nacional. Los fiscales españoles afirman que Villalobos actuó como testaferro de Rafael Ramírez Carreño, expresidente de Pdvsa de 2004 a 2013, exministro de Energía (2002-2013) y aliado principal del difunto líder venezolano Hugo Chávez para que la autodenominada Revolución Bolivariana consiguiera controlar la vital industria, el mayor aportador de divisas para la economía venezolana.

Documentos judiciales españoles afirman que el cargo de Villalobos lo convertía en la segunda persona con más poder en el ministerio comandado por Ramírez, donde trabajó en varios puestos de responsabilidad entre 2001 y 2006. Todavía después de que Villalobos se marchara para convertirse en contratista privado, se «paseaba por Pdvsa como si fuera un alto ejecutivo», dijo una fuente judicial española que habló con los reporteros bajo condición de anonimato por no estar autorizada a referirse al caso.

“Nervis te ahogaría el negocio si no le pagabas. Para sobrevivir, te tenías que aliar con Nervis [Villalobos]», declaró a fiscales españoles Mathias Krull, un ciudadano venezolano de origen alemán que representaba bancos suizos y condenado en Estados Unidos por lavado de dinero de Pdvsa, según se lee en un documento obtenido para esta investigación.

Para 2008, Villalobos ya tenía una reputación internacional por sus negocios sucios. Un informe de 11 páginas de debida diligencia, que la policía halló en archivos de Credit Suisse, esbozaba múltiples acusaciones de corrupción contra él, incluido un supuesto soborno de 2,7 millones de euros vinculado a un proyecto hidroeléctrico que se repartió con Ramírez. Pero incluso esto no impidió que Credit Suisse trabajara con él.

En 2009, afirman los fiscales españoles, la sucursal de Credit Suisse en Mónaco le abrió una cuenta a Villalobos. Poco después, otro banco suizo lo descartó como cliente por inquietudes sobre corrupción. Así que Villalobos simplemente transfirió el dinero de allí a su cuenta de Credit Suisse.

Nervis Villalobos escribió, de su puño y letra, una dirección falsa para abrir una cuenta en Credit Suisse en Mónaco.

Los fiscales también aseguran que el venezolano canalizó casi 25 millones de dólares y 11,5 millones de euros a través de esa cuenta hasta que fue cerrada cuatro años después. Parte del dinero procedía supuestamente de sobornos pagados por empresas españolas por contratos energéticos, que el propio reporte interno del banco ya había señalado como sospechosos.

La diligencia del Credit Suisse al estudiar a este cliente fue tan escasa que incluso la información personal proporcionada por Villalobos era problemática: cuando los periodistas buscaron la dirección de Caracas que dio para la cuenta, descubrieron que no existía.

Luego, en 2011, Credit Suisse le abrió otra cuenta, pero en Suiza. Un mensaje de texto enviado ese septiembre muestra que el contratista petrolero venezolano, Abraham Shiera Bastidas, intervino en su nombre después de que el banco tuviera dudas sobre el origen del dinero que Villalobos quería trasladar a Suiza. Shiera después se declaró culpable de sobornar a funcionarios venezolanos, incluyendo a Villalobos, para obtener contratos de Pdvsa.

«La institución no ha aceptado el palo», escribió Shiera a Villalobos por Blackberry Messenger, según documentos judiciales, usando jerga venezolana para referirse a la cantidad de un millón. «Me piden facturas y órdenes de compra. Ya las presenté. Espero que se resuelva mañana».

El mensaje no nombraba el banco suizo al que se refería Shiera. Pero los datos bancarios filtrados de Suisse Secrets muestran que Credit Suisse abrió una cuenta para Villalobos solo cinco días después. Al parecer, Villalobos podría haber usado esta cuenta para recibir sobornos.

La imputación de Estados Unidos describe cómo Shiera y su cómplice, Roberto Rincón, pagaron 27 millones de dólares en una cuenta suiza conjunta propiedad de Villalobos y del también venezolano, Luis Carlos de León, quien en 2018 admitió ser parte del esquema de sobornos de Pdvsa. Este dinero, dice el documento, fue luego canalizado a cuentas pertenecientes a Villalobos y de León mantenidas en otro banco suizo sin identificar.

Los datos bancarios filtrados muestran que Villalobos y De León abrieron cuentas en Credit Suisse el mismo día de septiembre, como se menciona en la acusación. En menos de dos años, la cuenta de Villalobos acumulaba activos por 9,5 millones de francos suizos (alrededor de 10.3 millones de dólares de acuerdo a la tasa actual de cambio) en la suya, mientras que la de De León mostraba un saldo de al menos 22,6 millones de francos suizos (cerca de 24,4 millones de dólares).

Los abogados de Villalobos y De León no contestaron a las preguntas que se les enviaron a propósito de este reportaje.

Credit Suisse no respondió a las preguntas sobre Villalobos u otros venezolanos, pero los abogados del banco rechazaron la afirmación de que la institución tenía procedimientos inadecuados de debida diligencia o facilitaba delitos financieros.

«CS no tolera ni apoya la evasión de impuestos, el lavado de dinero u otras actividades ilegales, cuenta con estrictos mecanismos de control y revisa y desarrolla sus políticas de forma continua», dijo en una carta la firma de abogados del banco, Latham & Watkins LLP.

En otra respuesta enviada a los periodistas que trabajaron sobre la filtración, el banco reiteró que su personal no había facilitado a sabiendas actividades corruptas de sus clientes, y señaló que, junto con otras instituciones, ha aplicado políticas más estrictas para combatir los delitos financieros.

“En línea con las reformas financieras del sector y en Suiza, Credit Suisse ha tomado una serie de medidas adicionales significativas en la última década, incluyendo una inversión considerable en la lucha contra la delincuencia financiera”, indicó el banco en una declaración.

“En todo el banco, Credit Suisse sigue reforzando su marco de cumplimiento y de control, y como lo hemos dejado claro, nuestra estrategia pone el manejo de riesgo en el centro de nuestro negocio”.

El Credit Suisse es el segundo banco más grande de Suiza y pilar de su sistema financiero. Crédito: Fabrice Coffrini / AFP

Nuevos nombres, cuenta compartida

Sobre este caso, fueron identificadas 16 cuentas de Credit Suisse que contenían por lo menos 162,9 millones de francos suizos (unos 175 millones de dólares) pertenecientes a siete personas que fueron condenadas o acusadas de estar involucradas en el esquema de sobornos de Pdvsa protagonizado por Villalobos, Shiera y De León.

Pero en un caso distinto, pero conectado, los datos de Suisse Secrets parecen arrojar nueva luz sobre una investigación en curso.

José Roberto Rincón Bravo es el hijo de Roberto Rincón, quien en 2016 admitió en un tribunal estadounidense haber sobornado a funcionarios de Pdvsa junto a Shiera. La policía española detuvo a Rincón Bravo en 2018 por lavado de dinero de Pdvsa. Confiscó, a él y a su familia, joyas, relojes, coches deportivos y una finca de 400 hectáreas cerca de Madrid con varias casas y un tentadero para ganado de lidia.

Sin embargo, Rincón Bravo aún no ha sido imputado en el caso y ha negado en público que esté involucrado en los asuntos corruptos de su padre. En 2019 dijo a El Confidencial, un periódico digital español, que sus costosos accesorios procedían «del trabajo, de años de ahorro”.

Pero los datos de Credit Suisse muestran que Rincón Bravo y su padre eran titulares de cuatro cuentas conjuntas que concentraron al menos 93 millones de francos suizos (algo más de 100 millones de dólares) y que no han sido nombradas en ningún documento judicial hasta ahora. Tres de las cuentas alcanzaron su saldo máximo en diciembre de 2015, apenas dos semanas antes de que el padre de Rincón Bravo fuera detenido.

José Roberto Rincón Bravo, hijo de Roberto Rincón, tuvo cuentas conjuntas con su padre por más de 90 millones de francos suizos. Foto tomada de Facebook.

En Credit Suisse había varias cuentas conjuntas vinculadas a personas implicadas en la trama y a sus familiares. Dos pertenecían a personas que trabajaban estrechamente con Rincón y Shiera como contratistas de Pdvsa. En total, los reporteros encontraron que siete individuos asociados con los sospechosos tenían cuentas, que alcanzaron un máximo de 20,1 millones de francos suizos (alrededor de 21,7 millones de dólares, al cambio actual).

Y esas no fueron las únicas cuentas vinculadas a los esquemas de corrupción de Pdvsa que Occrp encontró en los datos bancarios.

Al revisar los registros bancarios filtrados en busca de detalles sobre Villalobos, los reporteros también encontraron a más personas relacionadas con otro fraude masivo en el que estuvo involucrado el exfuncionario. Este usó facturas falsas para desviar unos 2.000 millones de dólares de la riqueza petrolera venezolana, que supuestamente se blanquearon a través de la Banca Privada d’Andorra (BPA), un pequeño principado situado entre España y Francia que funciona como un paraíso fiscal.

En este caso, una vez más, se acusa a Villalobos de usar su posición para obtener sobornos de empresas extranjeras a cambio de contratos de Pdvsa. Esta vez trabajó supuestamente con Diego Salazar Carreño, un primo del exministro de Petróleo, Ramírez. Salazar está ahora en prisión en Venezuela por corrupción, mientras que Villalobos fue acusado en Andorra por este esquema. Hasta ahora ha logrado evitar la extradición.

Dos de los presuntos cómplices de Salazar también eran clientes de Credit Suisse, según los datos bancarios filtrados. Uno de ellos, el magnate venezolano de los seguros, Omar Farías, tenía una cuenta con cuatro millones de francos suizos (unos 4,3 millones de dólares). Cuando abrió su cuenta, World Check -una base de datos de debida diligencia- ya tenía un perfil sobre él, que incluía varios artículos donde se planteaban interrogantes sobre su fortuna «milagrosa» y «escandalosa», así como su relación con Chávez.

Otro intermediario, José Luis Zabala, tenía por lo menos 7,5 millones de francos suizos (cerca de 8,1 millones de dólares) en el banco. Ninguno contestó a los cuestionarios que se les hicieron llegar en ocasión de este reportaje.

Entren que caben cien

Otros dos empresarios venezolanos, Francisco Morillo y Leonardo Baquero, también tenían cuentas en el Credit Suisse, a pesar de estar bajo investigación en un caso de soborno y blanqueo de dinero en Suiza.

Fiscales suizos están estudiando denuncias contra ellos por haber dirigido un esquema para fijar precios y amañar licitaciones de venta de crudo de Pdvsa, lo que, según funcionarios de la petrolera venezolana, le costó a la compañía «miles de millones de dólares en pérdidas».

Los documentos de un caso estadounidense contra ellos, que fue desestimado en 2019 ya que el juez consideró que el tribunal no tenía jurisdicción, muestran que Baquero y Morillo están acusados de sobornar a varios funcionarios de Pdvsa para que les ayudaran a clonar un servidor de la compañía. Luego, habrían usado la información privilegiada que obtuvieron sobre las ofertas que haría la estatal petrolera para la compra de nafta y otros derivados para venderla a multinacionales del sector como Trafigura AG, Vitol Energy y Glencore. Estas, sabiendo de antemano lo que Pdvsa estaba dispuesta a aceptar, nunca habrían hecho mejores ofertas, lesionando así la dinámica de los precios al estar amañada la libre competencia.

Los registros bancarios filtrados muestran que, entre 2012 y 2014, ambos hombres acumularon activos por al menos 71 millones de francos suizos (o 76,7 millones de dólares, siempre al cambio actual) en varias cuentas de Credit Suisse. Eso incluye una cuenta que compartieron con Yanira del Valle Marcano Alfonzo, una de las presuntas cómplices de Baquero y Morillo, quien trabajaba en su empresa.

Un caso más reciente es el de Naman Wakil, que fue detenido en Miami en 2021 acusado de tratos corruptos con Venezuela. Entre 2010 y 2017, sostienen los fiscales estadounidenses, Wakil sobornó para conseguir al menos 30 millones de dólares en contratos con Pdvsa y unos 250 millones de dólares en negocios con la empresa estatal de alimentos de Venezuela.

Las autoridades dicen que Wakil invirtió parte de su riqueza mal habida en bienes raíces en Miami, incluyendo apartamentos frente al mar y en lujosas torres en el centro de la ciudad. Otros millones fueron supuestamente derrochados en un yate y un avión.

Los expedientes judiciales dicen que los fondos robados se blanquearon a través de cuentas en Estados Unidos, las Islas Caimán, Panamá y Suiza. A partir de los datos bancarios obtenidos se pudo descubrir que Wakil abrió una cuenta en Credit Suisse en septiembre de 2011 en la que, tres meses después, tenía más de 3,7 millones de francos suizos (casi cuatro millones de dólares).

«Los bancos suizos fueron los más frecuentes» en las tramas de corrupción de Venezuela, dijo el abogado y exfiscal estadounidense, Michael Nadler, que trabajó en algunos de los casos aquí mencionados «Sean cómplices o no, ellos, te diría, permitieron que sucediera mucho de esto».

«Tradicionalmente, los bancos suizos han sido los que más y mejor guardan los secretos», añadió Nadler.

Graham Barrow, un experto independiente en delitos financieros, dijo que se fomenta la corrupción cuando los bancos permiten que los fondos robados entren al sistema financiero mundial. “Si los bancos no dejan de conspirar con esta gente para legitimar fondos que nunca deberían entrar legítimamente en el sistema, nunca vamos a cambiar», afirmó. «La gente de Venezuela, Kazajistán y otros países seguirá siendo pobre».

Mientras parte del botín por el saqueo de Pdvsa llegaba a las arcas del Credit Suisse, la pobreza en Venezuela se incrementaba hasta alcanzar 94% de la población. Crédito: Federico Parra / AFP.

Reservas probadas de corrupción

Nadie sabe con exactitud cuánto dinero fue saqueado de la petrolera estatal de Venezuela. Las estimaciones oscilan entre 11.000 y 300.000 millones de dólares sólo entre 2002 y 2014, tras la llegada de Chávez al poder y en medio de la bonanza de los precios del petróleo.

Pero los efectos del colapso económico han sido catastróficos en esta nación dependiente de la producción y exportación de crudo. La inflación reflejada en el índice de precios de los alimentos alcanzó un «asombroso» 1.700% en 2020, según el Programa Mundial de Alimentos, mientras la tasa de pobreza alcanzó 94% el año pasado. Según Venezuela se hundía en una crisis humanitaria, el dinero del petróleo que debería haber servido para pagar escuelas y hospitales, se movía hacia cuentas en el extranjero.

«En los últimos 18 años, Pdvsa fue de mal en peor. De lo inverosímil a lo absurdo», dijo César Mata-García, un abogado venezolano especializado en la industria energética.

El efecto de la corrupción de Pdvsa es evidente en las deterioradas ciudades fantasma de la costa oriental del Lago de Maracaibo, en cuyas calles, antes llenas de trabajadores petroleros y sus familias, ahora crecen los cementerios de coches abandonados. En toda la zona, un recordatorio constante de la decadencia de la empresa se filtra sin cesar en el agua.

«Se estima que entre 60 y 80 barriles se filtran a diario desde los pozos y las tuberías hacia el lago», dijo un alto empleado de Pdvsa que pidió el anonimato por miedo a represalias.

David, un buzo especializado en el mantenimiento de equipos submarinos, que no quiso dar su nombre completo, dijo que la empresa solía tener unos 50 barcos que transportaban constantemente a los equipos de reparación por el lago. «Hace años, podía cubrir una media de 17 fugas al día», dijo, y añadió que ninguna de esas embarcaciones funciona ya. «Más de 20 se han hundido y a muchas otras les faltan piezas».

Aunque rodeados de petróleo por todas partes, los residentes de la ciudad de Maracaibo, en la otra ribera del lago, siguen sin poder comprar suficiente combustible. La escasez llegó a ser tan grave en 2019 que el gobierno del estado Zulia, del que es capital, impuso un racionamiento en la ciudad, lo que llevó a una desesperada lucha por los suministros.

Justo antes del alba, una mañana de noviembre de 2021 en Maracaibo, al menos un centenar de carros permanecían estacionados cerca de una estación de servicio. Los conductores acababan de recibir un mensaje en el que se les advertía que ese día llegaría gasolina. Estaban a la espera, en vilo, con la expectativa de comprar hasta 30 litros de combustible. Pronto el caos estalló. Una estampida de carros acudió hacia las estaciones, sonando sus cornetas a todo volumen. Con ingenio característico, los maracuchos, como apodan a los locales, bautizaron el fenómeno como “rápido y furioso», por la franquicia cinematográfica Fast and Furious.

Los habitantes del estado Zulia, en el extremo noroccidental de Venezuela, donde se encuentran el Lago de Maracaibo y su histórica cuenca petrolera, lamentan tener que buscar combustible en una región tan rica en hidrocarburos. Luis, que hasta 2005 construía los pilotes que sostienen las plataformas petrolíferas en el Lago de Maracaibo, recuerda que antes se formaban charcos en el suelo. «Caminaba descalzo y llegaba con los pies manchados de petróleo», dijo Luis, que ahora trabaja en un taller de reparación de carros. “Nosotros en el Zulia hemos sostenido a Venezuela. Hemos dado demasiado para lo poco que hemos recibido. Y lo más triste es que estamos parados sobre el petróleo».


  • (*) Los medios InfoLibre (España), The Miami Herald (Estados Unidos) y NDR (Alemania) contribuyeron con la investigación.
  • Autores: OCCRP, Armando.info y Efecto Cocuyo
  • Artículo publicado en Armando.info el día 20/02/2022

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